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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 658

Una leve sonrisa se asomó en los ojos de Renato Jiménez, y con voz grave respondió:

—Temía que te aburrieras sola en el hospital.

Magdalena miró a Mauricio Luján.

—¿Cenamos juntos?

Mauricio observó a la mujer en la cama.

—No, vayan ustedes.

Magdalena mostró una expresión serena y amable.

—No estás acostumbrado a la comida de los aviones, no almorzaste y, si no cenas, mañana serás tú quien termine acostado en una camilla. Y te advierto que no podré cuidarlos a los dos.

—Me encargaré de mi cena —dijo Mauricio. Su voz era suave y fluida—. Después de comer no hace falta que regreses al hospital. Yo me quedaré vigilando esta noche.

Magdalena entendió que él quería estar a solas con Lucía.

—Entonces no olvides comer algo.

Renato se acercó al sofá, tomó el bolso y la bufanda de Magdalena. Una vez que ella se puso la bufanda, salieron juntos de la habitación.

Ya fuera del hospital, Renato fue a buscar el auto al estacionamiento. Unos minutos después, al salir, no vio a Magdalena por ningún lado. Esperó en el auto un rato hasta que la vio salir del restaurante de enfrente con comida para llevar.

Magdalena se acercó y tocó la ventanilla del auto.

—Espérame un segundo, voy a dejarle la comida.

Renato bajó el cristal.

—¿No dijo que él se encargaría de su cena?

—Solo lo dijo por compromiso —respondió ella—. Si no le llevo algo, seguro no cenará y se pasará el día entero con el estómago vacío.

Renato entrecerró los ojos ligeramente.

—Te preocupas mucho por él. ¿No te da miedo que yo pueda malinterpretarlo?

Al notar que Renato hablaba en serio y no parecía estar bromeando, Magdalena lo pensó un instante y apretó los labios antes de decir:

—¿Y si se la llevas tú?

El rostro de Renato se suavizó con una sonrisa relajada.

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