—¡Renato! —Magdalena lo miró llena de furia. Que él desconfiara de ella, que dudara a tal punto, era lo que más le dolía—. ¿Solo porque estuvimos juntos en el pasado, significa que ahora ni siquiera podemos ser amigos?
—Yo no dije eso. —Hizo un ademán de irse hacia el baño.
Magdalena le agarró la manga:
—¿Entonces qué querías decir?
Renato se tranquilizó un poco y su tono se volvió indiferente:
—Aunque tú no lo veas así, Lázaro ha hecho muchísimo por ti. ¿Cómo crees que va a renunciar a ti tan fácilmente? En cuanto tiene un problema corres a su lado; tú eres la única que sabe si lo haces para darle falsas esperanzas o por pura y simple preocupación.
La mano con la que lo sostenía se aflojó poco a poco. Sus pestañas bajaron, arrojando una oscura sombra sobre sus ojos, ocultando las emociones en su mirada.
Renato la miró de reojo antes de cambiar de dirección hacia la salida de la habitación. Abrió la puerta y se marchó.
Volvió al estudio y encendió un cigarrillo. El humo azulado ascendía entre sus dedos, y las bocanadas que exhalaba envolvían su solitaria expresión.
El accidente que mandó a Lázaro al hospital seguramente atraería a la prensa. Él ya estaba divorciado de Fátima Sarmiento; las familias Sarmiento y Guzmán ya no tenían ninguna relación. Si los periodistas lograban fotografiarla en el hospital, saldría en las noticias, los de la mansión se enterarían y volverían a armar un escándalo.
Y aun así, cuando él le pidió que dejara de ir al hospital, ella se atrevió a cuestionarle por qué no podía ir.
Siendo su esposa, reclamándole por qué no podía ir a visitar a otro hombre... ¿cómo podría él quedarse tranquilo?
...
Debido a la última frase de Renato la noche anterior, Magdalena no fue al hospital al día siguiente. Después de desayunar, cortó unas hermosas flores en el invernadero y las puso en un jarrón, arreglándolas en el alféizar de la ventana de su recámara.
Cerca de las nueve, Andrés la llamó para avisarle que Lázaro había despertado de madrugada. Él tenía una junta importante ese día y no podría ir al hospital, así que le pidió que se hiciera cargo de cuidarlo.

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