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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 452

Hospital.

Mateo llevó en la mañana unos documentos importantes que requerían la firma de Lázaro Guzmán. Aprovechando que tenía tiempo, fue a recogerlos y de paso a informarle sobre la investigación del accidente automovilístico.

—Las cámaras de seguridad del estacionamiento se dañaron, así que no se puede averiguar quién saboteó su auto. Sin embargo, ese día un empleado de limpieza se topó con el Vicepresidente Guzmán en el ascensor. Actuaba de manera nerviosa, pero no podemos estar seguros de que haya sido él. Al fin y al cabo, el empleado no lo vio salir directamente del estacionamiento.

Lázaro Guzmán se apoyó en la cabecera de la cama, frunció el ceño pensativo y no dijo nada por un largo rato.

Mateo continuó:

—Pero es muy extraño, las cámaras del estacionamiento se dañaron justo dos días antes de su accidente. Eso genera muchas sospechas.

El ceño fruncido de Lázaro Guzmán se fue relajando lentamente.

—Las sospechas no sirven de nada. La policía se basa en pruebas.

Mateo guardó los documentos que iba a llevarse en una carpeta.

—La señora Guzmán ya fue sentenciada. El Vicepresidente Guzmán fue a verla ayer.

—Vigila de cerca a Leonardo Guzmán, por si acaso él...

Sus palabras fueron interrumpidas por el sonido de la puerta al abrirse.

Lázaro Guzmán y Mateo miraron hacia la entrada. La mano derecha de Fátima Sarmiento aún descansaba en el picaporte; en sus brazos sostenía un ramo de flores.

Al ver sus expresiones serias, supuso que estaban hablando de trabajo. Al darse cuenta de que había entrado sin llamar, se sintió muy avergonzada.

—Lo siento, los he interrumpido.

Mateo sonrió.

—Llegas en buen momento. El Presidente Guzmán pasa todo el día en el hospital sin nadie con quien hablar. Yo solo vine a recoger unos documentos y ya me voy. Hazle compañía para que se distraiga un poco.

Mateo procedió a informar a Lázaro Guzmán sobre el estado de la empresa en los últimos dos días. Fátima Sarmiento entró a la habitación con paso ligero, puso las flores sobre la mesa y se sentó en el sofá de un lado, tratando de pasar desapercibida para no molestarlos.

Cuando Mateo terminó su informe, no se quedó más tiempo y se fue.

Lázaro Guzmán, por haber estado sentado en la misma posición durante mucho tiempo, se sintió un poco incómodo y se movió.

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