Al entrar al comedor, Renato le apartó la silla a Magdalena. Esperó a que ella tomara asiento antes de acomodarse justo enfrente.
Olga respiró aliviada al ver que la armonía había regresado. Ella era solo una empleada y no entendía nada sobre estatus social ni matrimonios arreglados; lo único que sabía era que, a excepción de la Señorita Fabiola, esta era la primera vez que el señor trataba a una mujer con tanta ternura. De todo corazón, deseaba que tuvieran una vida feliz juntos.
Renato sirvió un poco de los platillos favoritos de su esposa y los puso en su plato:
—Seguramente al mediodía no comiste bien, así que aprovecha para comer ahora.
Ella hizo un puchero y le lanzó una mirada acusadora:
—Todo fue por tu culpa. Hiciste que desperdiciara mi dinero en vano.
Antes de irse, apenas había logrado comer la mitad de su carne, y ni siquiera había tocado los postres. De haber sabido, habría probado al menos un bocado en cuanto el mesero lo llevó a la mesa para saber si valía la pena regresar a ese restaurante.
Renato no pudo evitar soltar una risita:
—Aunque no seas la favorita en la familia Sarmiento, sigues siendo una chica de buena cuna. No creo que te haya faltado dinero, ¿por qué te comportas como si fueras una avariciosa?
Ella le respondió con un tono completamente natural:
—Durante los tres años que viví en California, trabajé a medio tiempo para mantenerme, incluso para pagar mis estudios.
A Renato le tembló levemente un párpado. La miró de reojo y, al notar que ella mantenía una expresión tranquila, relajó la mirada:
—Nunca has usado la tarjeta que te di.
Ella parpadeó, desconcertada:
—¿Qué tarjeta?
Sus ojos oscuros se posaron sobre el rostro inmaculado de su esposa y repitió con la misma calma:
—Nunca has usado la tarjeta que te entregué.
Sus pupilas eran un pozo profundo y sereno, y su tono seguía siendo suave, pero Magdalena juró percibir un levísimo toque de resentimiento en sus palabras. ¿O sería solo su imaginación?
¿Acaso intentaba decirle que Octavio Sarmiento era una cosa y él era otra, pidiéndole que marcara su distancia económica con la familia Sarmiento?

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