Entrar Via

Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 660

Mauricio Luján no estaba profundamente dormido. Al sentir un peso en los hombros, se movió y despertó. Lo primero que vio fue el lindo rostro de Magdalena. Con una voz ronca y adormilada, preguntó:

—¿Tan temprano?

Magdalena notó su rostro cansado.

—¿No dormiste en toda la noche?

Tenía una expresión de fatiga evidente, los ojos inyectados en sangre, la camisa debajo del abrigo llena de arrugas y una sombra de barba descuidada en el mentón.

Mauricio deslizó la mano de Lucía bajo las sábanas.

—Estuve hablando con ella un rato.

Con ese aspecto, era obvio que no había sido "un rato", sino la noche entera.

Magdalena le entregó la bolsa con los artículos de higiene personal.

—Ve a lavarte, te traje el desayuno.

Mauricio se quitó la chaqueta que ella le había puesto, la colgó en el respaldo de la silla y entró al baño con la bolsa. Minutos después salió, viéndose mucho más despejado que antes.

Magdalena lo miró.

—¿Por qué no te afeitaste?

Él se tocó la barbilla sin darle mucha importancia; la barba ya raspaba un poco.

—Salí tan apurado que olvidé traer la navaja.

Ella lo comprendió de inmediato. Seguramente compró el boleto de avión apenas recibió su llamada y, en medio de la prisa, no pensó en esos detalles.

Sacó la comida del empaque.

—Ven a comer rápido, todavía está caliente.

Mauricio se acercó, tomó el desayuno, se sentó en el sofá y empezó a comer sin prisa.

Magdalena le sirvió un vaso con agua y lo dejó en la mesa junto a él.

—¿Ha tenido alguna reacción?

Mauricio dejó de masticar por un segundo, bajó la mirada con tristeza y negó con la cabeza. La comida le sabía a cartón; no tenía apetito alguno.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza