Al regresar a la sala, Renato se sentó en el sofá sin mostrar ninguna expresión.
Al ver que no se iba, Susana le dirigió una mirada agradecida a Magdalena.
Magdalena sonrió sutilmente y se sentó junto a su esposo.
Sebastián alzó una ceja, ampliando su sonrisa, y en el fondo de sus ojos apareció un destello indescifrable.
Fabiola miró al hombre sentado con las piernas cruzadas. Sintió una punzada de amargura que se enredó en su corazón.
Él no solía ser así de dócil con ninguna mujer. Tenía sus propios principios. ¿Acaso había madurado con los años, o era que esta mujer le importaba tanto que su palabra era ley para él?
Sebastián y Fabiola contaron algunas anécdotas de Nueva York, haciendo reír a Susana y a Ignacio.
Magdalena los escuchaba con atención; cuando la charla se ponía interesante, sus ojos oscuros brillaban con fascinación.
Renato estaba a su lado, recargado en el respaldo del sofá, con su habitual gesto distante. Sus pensamientos estaban muy lejos de la conversación.
Alrededor de las diez, todos se fueron a descansar. La habitación de Sebastián y Fabiola también estaba en el tercer piso.
Magdalena entró al baño para ducharse. Renato fumó un cigarrillo en el balcón y, al recordar que ella había comido de más, bajó a prepararle una bebida caliente para la digestión.
En las escaleras se topó con Fabiola, que llevaba un vaso de agua. Ambos se quedaron de piedra.
Sus miradas se cruzaron y el silencio llenó el espacio.
Fabiola bajó la vista y lo saludó:
—Renato.
Renato emitió un frío murmullo de afirmación y pasó de largo. En el aire se sentía el sutil aroma de su perfume; seguía usando el mismo que hace seis años.
Fabiola se dio la vuelta para observar su espalda recta. La expresión de indiferencia en él fue como una cuchillada que le hizo retorcerse de dolor.
Sin darse cuenta, apretó el vaso. Su intención inicial era regresar a su recámara, pero no podía dar un paso. Se quedó bebiendo pequeños sorbos al pie de la escalera.
Aún quedaban dos empleados despiertos. Al ver a Renato, preguntaron:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza