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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 704

Sebastián notó la mala cara de Fabiola y, con una sonrisa ladeada, volvió a preguntar:

—¿Y cómo la conquistaste, hermano?

Renato levantó la vista y lo enfrentó. Su rostro, perfecto como una escultura, no mostraba emoción, pero en sus ojos había un claro tono de frialdad.

Sebastián sonrió con malicia, mirándolo fijamente sin rastro de temor, en una provocación directa.

Renato bajó la mirada, deteniéndola en el rostro radiante de Magdalena, y dijo con voz profunda:

—Fue muy fácil de conquistar. No hubo ningún largo y romántico proceso.

Aunque era una frase simple, Magdalena se sintió completamente satisfecha.

No había nada más bonito que ver cómo un hombre siempre tenía presente lo que le decías.

Terminó su sopa, apartó el plato y, debajo de la mesa, entrelazó sus dedos con los de él, haciéndole cosquillas en la palma.

Renato atrapó sus dedos inquietos y los apoyó sobre su pierna, brindándole su calor.

Después de cenar, se sentaron a charlar en los sofás. Tras un breve momento, Renato y Magdalena se levantaron para irse.

Ignacio intervino:

—Sebastián y su esposa acaban de regresar. Quédense a dormir hoy.

Susana, queriendo aprovechar la oportunidad para mejorar la relación entre los hermanos, secundó la idea:

—A fin de año la empresa está a tope y el embarazo de Magdalena ya está muy avanzado. Quédense en la mansión por un tiempo. Aquí hay mucha servidumbre y yo misma puedo cuidarla.

Renato abrió un poco los labios y dijo fríamente:

—No hace falta. Olga la cuida bien, estoy tranquilo con eso.

Susana insistió:

—Ustedes dos no se han visto en años, seguro tienen mucho de qué hablar. Si se quedan aquí, será más fácil ponerse al día.

Luego miró a Sebastián:

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