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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 707

Magdalena lo empujó con fuerza, haciéndolo trastabillar hacia atrás. Sus ojos destilaban frialdad.

—Si vas a tratarme como a tu cuñada, al menos ten un poco de respeto.

Una chispa de astucia brilló en la mirada de Sebastián, oscureciéndola con una emoción indescifrable:

—No me acuses sin pruebas. ¿Acaso te he faltado al respeto?

Ella contestó impulsivamente:

—Hace un momento tú...

El rostro de Sebastián se llenó de malicia. Alzó una ceja.

—¿Yo qué?

Magdalena se puso seria, lo miró con desdén, respiró hondo para conservar lo que le quedaba de paciencia, y regresó a su habitación.

Con el cierre de la puerta, la sonrisa en el rostro de Sebastián desapareció por completo. Sus ojos expresivos se llenaron de una oscuridad densa como la tinta.

Cuando Renato regresó a la habitación, Magdalena estaba recargada en la cama mandando mensajes. Él le entregó la taza de infusión y le quitó el celular:

—Hace mal para el bebé.

Magdalena tomó un sorbo y, con cierta vacilación, preguntó:

—¿Qué le pasó a la pierna de Sebastián?

Ante la pregunta, los ojos de Renato se ensombrecieron y su rostro se tornó aún más inescrutable. Apretó los labios, destilando una frialdad casi palpable.

Sacó un pijama nuevo del clóset.

—Tómate eso y duérmete. Voy a bañarme.

Sosteniendo la taza, Magdalena escuchó el agua caer en la regadera, mordiéndose el borde del vaso, pensativa.

...

A la mañana siguiente, cuando despertó, Renato ya se había ido al trabajo. Ella se arregló y bajó las escaleras. Sebastián y Fabiola estaban en el comedor desayunando.

El mayordomo, al verla llegar, la saludó con respeto:

—Buenos días, joven señora. ¿Desea desayunar ahora?

Ella asintió con una sonrisa. El mayordomo fue a la cocina a pedirlo, y ella se sentó en el comedor.

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