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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 708

—El señor Sebastián debe saber que el señor Renato sacó el acta de matrimonio con la joven señora sin pedir permiso al patrón ni a la señora. Hasta están esperando un hijo. Por esto, hubo una gran pelea, pero el señor Renato se mantuvo muy firme.

Sebastián soltó una risilla suave, sin emoción aparente.

Fabiola, al escuchar cómo Renato había enfrentado a su familia por Magdalena, sintió una avalancha de emociones y miró al hombre a su lado:

—¿Por qué preguntas eso?

—¿Acaso tú no tienes curiosidad? —respondió él con una sonrisa leve, clavando sus ojos en los de ella como si pudiera leerle la mente.

—No estoy tan aburrida como tú —dijo Fabiola, palideciendo levemente. Tomó una servilleta, se limpió la boca, se levantó y salió del comedor.

Sebastián curvó los labios, con los ojos llenos de burla, desdobló lentamente el periódico y siguió leyendo.

Poco después, Magdalena bajó de las escaleras, con el bolso en la mano:

—Mayordomo, ¿podría conseguirme un auto?

—Enseguida. —Al verla salir sola con el embarazo, el mayordomo no pudo evitar preocuparse un poco—. Joven señora, disculpe la pregunta, pero ¿adónde se dirige?

Ella sonrió y dijo con calma:

—A Bahía del Sur.

En ese momento, Susana entraba desde la sala. Al escuchar que volvería a Bahía del Sur, le cambió la expresión:

—Magdalena, ¿no habíamos quedado ayer en que se quedarían un tiempo en la mansión?

El abrigo de tono rosa pálido hacía que el delicado rostro de Magdalena luciera aún más fino.

—Voy a buscar un poco de ropa de cambio.

Susana se acomodó el chal:

—Puedes llamarle a Olga para que te la traiga.

Ella soltó una risa dulce:

—De todos modos no tengo nada que hacer, prefiero ir yo misma a recogerla.

Susana asintió y se dirigió al mayordomo:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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