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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 212

La soldado de sanidad habló bajito:

—Se ve que lo está viendo con mucha atención… ¿sí le entiende a esa interfaz?

—Más o menos. No es tan difícil —dijo Melisa.

La soldado se consideraba observadora y de mente ágil, pero aun así le agotaba seguir la operación de un sistema tan grande y complejo. Miró la cara seria de Melisa y sintió que no estaba mintiendo.

Entonces… ¿esto contaba como filtrar información? La soldado lo pensó un momento y decidió hacerse la que no sabía nada.

El simulacro duró tres horas completas. En todo ese tiempo, Melisa no se movió de su lugar. Memorizó todo el procedimiento con solo observarlo. Al terminar, el personal regresó a formación, reportó y luego se dispersó con orden.

Cuando Dani llegó al compartimento, Lucía justo se estaba quitando los guantes. Al verlo entrar, se acomodó por reflejo algunos mechones junto a la oreja.

Dani cruzó el módulo médico con paso firme; sus botas sonaron secas sobre el piso metálico. Lo primero que buscó fue a Melisa, en la esquina. Al verla bien, la tensión en su mandíbula bajó apenas.

—¿Todo salió bien? —preguntó desde la entrada, con voz grave.

Lucía se adelantó:

—Mi coronel, bajo mi mando, todo se completó según el plan. Tasa de éxito en rescate: cien por ciento —dijo, alzando un poco la barbilla, orgullosa.

Dani asintió, pero no le quitó los ojos de encima a Melisa.

—¿Sacaste algo en claro?

La pregunta iba dirigida a ella y a nadie más.

Melisa iba a hablar, pero Lucía se metió otra vez:

—La señorita Serrano estuvo muy callada todo el tiempo; seguro aprendió bastante.

Y remató, con intención:

—Aunque este sistema es complejo. Con solo ver, no se entiende de verdad.

La mirada de Dani se afiló al girar hacia Lucía.

—Le pregunté a Melisa.

El ambiente se congeló.

A Lucía se le tensó el gesto, pero enseguida recuperó la compostura.

—Disculpe. Me pasé.

—Está bien.

En el pasillo de la base, Melisa por fin habló:

—Ya vi por encima el equipo de Hugo. Sí tiene detalles.

—¿Qué viste? —Dani bajó el paso.

—El monitoreo de signos vitales tiene un retraso de 0.3 segundos. En condiciones normales casi no se nota, pero con heridos graves puede provocar lecturas equivocadas —frunció el ceño—. Y a mí me suena a que está puesto a propósito.

La expresión de Dani se volvió más severa.

—¿Estás segura?

—Completamente —Melisa se detuvo, pensativa—. Desde mi punto de vista, Hugo lo hace para venderles “mantenimiento” y “actualizaciones”. Esos huecos luego los usa para justificar una versión nueva… y de paso les cobra una fortuna.

El semblante de Dani se ensombreció y los nudillos se le marcaron contra la costura del pantalón militar.

Un centinela al fondo del pasillo notó la vibra rara y volteó con curiosidad.

***

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