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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 273

La disculpa de Yori fue tan rápida y fluida que Teresa se quedó pasmada por un momento. Pero Teresa era de buen corazón. Ya que Yori estaba dispuesta a aclarar la verdad, aceptó la disculpa.

Bajó la mirada y respondió:

—Te perdono, siempre y cuando vayas al salón y aclares que no tuve nada que ver.

Yori, que ya tenía un plan en mente, asintió y respondió con tono obediente:

—Lo haré.

Luego, levantó la mirada hacia Melisa y le preguntó con voz llorosa:

—Melisa, ¿tú también me perdonas?

Melisa se encogió de hombros ligeramente:

—No se trata de mí. Si Teresa ya te perdonó, no tengo nada más que decir.

Yori asintió y, forzando una sonrisa, se dirigió a Dani:

—Dani, ya arreglé el malentendido con mi compañera y de verdad aprendí la lección. Siento mucho haberte hecho venir hoy.

Al ver que había llegado a ese punto, Dani no quiso indagar más. Al fin y al cabo, no era su hija, solo una conocida, y no tenía ganas de meterse en sus problemas escolares.

—¿Todo en orden? —preguntó Dani, mirando a Melisa.

—Supongo que sí. —Melisa caminó sin prisa hacia la puerta de la oficina. Se detuvo en el marco y miró hacia atrás—: Le encargo mucho, director Londo, que supervise que Yori le ofrezca una disculpa sincera a Teresa. Si esto no se resuelve bien, regresaré a hacer ruido.

Dani asintió hacia el director Londo:

—Se lo encargo.

El director Londo finalmente captó el mensaje. Este importante héroe militar había ido a la escuela por la hermana de Teresa, no por Yori.

Asintió de inmediato:

—Entendido. Ya que Yori admitió su error, Teresa recibirá su disculpa.

Dani hizo una leve inclinación de cabeza y salió detrás de Melisa. Debido a la diferencia de estatura, se inclinó un poco hacia ella y le habló con un tono completamente distinto, mucho más suave:

—Tengo algo que darte. Acompáñame al coche a buscarlo.

Yori no pudo evitar notar la ternura contenida en la espalda del hombre mientras se alejaba.

Teresa se acercó a ella y le susurró:

—¿Todavía no te das cuenta de que ellos sí pertenecen al mismo mundo? Tus mentiras nunca se harán realidad.

Yori volteó de golpe y la fulminó con la mirada:

—¡Cállate la boca!

El director Londo las acompañó de regreso al salón y, aprovechando el cambio de clase, hizo que Yori pasara al frente para disculparse con Teresa.

Teresa vio con claridad la mala intención de Yori. La acababa de poner entre la espada y la pared. Si no aceptaba la disculpa en ese momento, sus propios compañeros la iban a crucificar con la mirada.

Teresa asintió, con los ojos llenos de sarcasmo:

—Te perdono.

El director Londo se aclaró la garganta:

—¡Muy bien! Yori ya reconoció su error, así que aquí termina el asunto. Espero que sigan llevándose bien de ahora en adelante.

Yori asintió y, justo cuando se dio la vuelta para bajar del frente, fingió tropezar. Un compañero la sostuvo de inmediato.

Ella sonrió débilmente:

—No es nada... solo... me mareé un poco...

—¿Quieres ir a la enfermería? —preguntó el director Londo con preocupación.

—No es necesario... —Yori negó con la cabeza, arrastrando las palabras—. Estaré bien... si descanso un ratito...

En cuanto terminó la siguiente clase, varias chicas rodearon el lugar de Yori de inmediato.

—Yori, ¿la verdad te obligaron a disculparte?

—¿Acaso la hermana de Teresa te amenazó para que lo hicieras?

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