Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 501

Dani levantó a la mujer del suelo con brusquedad, presionándola contra la mesa por el cuello con una sola mano. La fuerte sensación de asfixia la hizo reaccionar, y empezó a forcejear desesperadamente.

Melisa tomó un cuchillo para fruta y lo clavó a escasos centímetros de los dedos de la mujer, dándole tal susto que se quedó inmóvil.

—Te haré una pregunta: ¿cuántos años tienes?

—Treinta... treinta y cinco.

Melisa le examinó el rostro. Aunque se notaba el paso del tiempo, sus facciones la hacían lucir más joven; no era de extrañar que nadie sospechara de ella.

—Dime, ¿cuánto tiempo llevas trabajando para Yago? —preguntó Melisa.

Joaquina no respondió. Melisa bajó el cuchillo hacia sus dedos y la mujer soltó un alarido de terror.

—¡Diez años! ¡A los diez años! ¡Me vendieron a la familia de Hilario cuando todavía era una bebé para que me criaran como su futura esposa! ¡Hace años, la familia de Hilario manejaba una fábrica de tintorería junto con Yago! ¡Mi trabajo era usar mi cara de niña buena para engañar a la gente de afuera!

—¿Alguna vez has secuestrado a algún niño? —cuestionó Melisa.

—Yo... no me acuerdo.

Apenas terminó de hablar, Melisa le rebanó la punta de un dedo sin inmutarse.

—Te quedan nueve oportunidades para seguir mintiéndome.

—¡Ah! —gritó Joaquina, retorciéndose de dolor. Con la voz quebrada, confesó—: ¡Sí! ¡Una vez me traje a una niña! ¡Tenía diecisiete años cuando Yago me ordenó robarla del orfanato del municipio de Santa Emilia! ¡En ese entonces yo estaba ahí como voluntaria por un día!

Melisa tamborileó los dedos sobre la mesa, dejando pequeñas manchas de sangre en la madera.

—Ya veo, ¿y luego qué pasó?

Joaquina, entre sollozos, respondió:

—No lo sé, te lo juro que no sé qué pasó después. Solo le entregué la niña a Yago, firmé un acuerdo de confidencialidad, agarré el dinero y me desentendí. Tiempo después, solo escuché el rumor de que la hija de Yago había muerto.

Melisa sacó el cuchillo de la madera y empezó a jugar con él entre las manos.

—¿Su hija murió?

—En el pueblo decían que su esposa, intentando escapar, mató a golpes a la niña que tenían en común —explicó Joaquina—. Yago molió a golpes a su mujer hasta dejarla loca. Pero solo yo sé la verdad: era imposible que esa fuera su hija. Era la niña que yo había secuestrado en Santa Emilia. Al parecer, esa pequeña venía de una familia importante. Él usó el cadáver para cobrar una recompensa. Poco tiempo después, se convirtió en el alcalde y se volvió el cacique de toda esta zona.

—Por eso creo que las amenazas de esa vieja eran ciertas. A lo mejor, de verdad mataban a las que se rebelaban, o tiraban ahí a las niñas recién nacidas. Todos en el pueblo hacían lo mismo, por eso le pusieron ese nombre al bosque.

Aquellas palabras helaban la sangre, pero ante la cruda realidad, cobraban un sentido aterrador.

En ese momento, Joaquina levantó la mirada con los ojos hinchados de tanto llorar y dijo con voz débil:

—¿Tú crees que yo no quería ser una buena persona? He vivido así toda mi vida. Las ideas de este lugar me pudrieron la cabeza hace mucho. Solo pude sobrevivir porque fui dócil y obediente. Te lo digo de una vez: ¡todos los hombres de La Esperanza son cómplices! Y la única razón por la que nunca los han atrapado es porque un pez gordo en Santa María los protege. Cada vez que vienen a hacer inspecciones, esta gente se entera antes y lo esconden todo.

Un trueno ensordecedor iluminó la penumbra de la habitación. El resplandor dio en el rostro de Joaquina, dándole un aspecto espeluznante.

Melisa esbozó una sonrisa fría.

—Lo sé. Es la familia Blanca. Camila. Y la que pagó para que me mataran esta noche fue su hija, Claudia.

En ese instante, Dani regresó con una carpeta y se la entregó a Melisa.

Melisa revisó aquel viejo acuerdo de confidencialidad y una ligera sonrisa se dibujó en sus labios.

Al fin y al cabo, Claudia era joven, impulsiva y no medía las consecuencias. La primera estocada para destruir a la familia Blanca se la había entregado la propia Claudia en bandeja de plata.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA