Se podía decir que, con solo ver los bocetos, los jueces prácticamente podían adivinar quién era el diseñador, ya que cada uno tenía un estilo y una visión únicos y fáciles de reconocer. Además, el nivel de habilidad saltaba a la vista de inmediato.
Sin embargo, hoy, mientras revisaban los bocetos, ocurrió algo que a todos les pareció bastante curioso.
—La marca Elegancia cambió de diseñador este año —dijo un juez, sorprendido—. Esto está mucho más interesante que los conceptos que han presentado en años anteriores.
Al escucharlo, los demás jueces se acercaron a ver el boceto que tenía en las manos.
—La verdad es que llama la atención —comentó una jueza veterana, ajustándose los lentes para ver de cerca—. Miren la silueta de este abrigo, es atrevida pero fluida, se sale por completo del estilo comercial y conservador que siempre ha manejado Elegancia. El uso de las líneas está lleno de arte, y aprovecharon al máximo las ventajas de esa tela especial que usan en exclusiva.
—Por fin hicieron algo que le hace justicia a una tela tan buena.
Todo el diseño daba una sensación de frescura, como una brisa de primavera, y, de hecho, el nombre de la prenda era La Primavera. Además, las joyas que la acompañaban eran de la famosa marca de la familia Mena; en conjunto, el resultado era espectacular.
En el pasado, Elegancia a lo mucho se llevaba un premio de consolación, apenas logrando colarse en las pasarelas, pero hoy los jueces fueron unánimes en sus elogios.
—¿Quién es el diseñador? ¿De dónde sacaron a este genio? —La jueza revisó los documentos adjuntos y, al ver el nombre de Claudia en la casilla del diseñador, junto con su edad, se quedó boquiabierta—. Esta es la heredera de Elegancia, ¿verdad? ¿Apenas está en edad universitaria y ya hizo un boceto así?
—Es normal. Si te fijas bien en los trazos y el diseño, tienen ese toque inexperto típico de los jóvenes. Cuadra perfecto con el talento que tendría una diseñadora prodigio de su edad —opinó un juez a su lado, con tono de experiencia.
—Con una heredera tan talentosa, Elegancia tiene un futuro brillante por delante.
Después de otorgarle una calificación tan alta, los demás trabajos empezaron a parecerles menos logrados.
Eso fue hasta que abrieron el portafolio de Comercial Novierra.
Este expediente era mucho más grueso que el de los demás participantes, lo que despertó la curiosidad de todos, que volvieron a amontonarse para mirar.
—¿Comercial Novierra? Esta es una marca para chavas, ¿no? Recuerdo que es del mismo dueño que Elegancia, pero su estilo siempre ha parecido un chile con queso, una mezcla sin pies ni cabeza. Tampoco lograban captar la esencia de nada y la calidad de su ropa era pésima. Al final, la mala gestión hizo que la empresa casi quebrara sin pena ni gloria.
—No, fue Elegancia quien le copió a Comercial Novierra.
La jueza veterana, tras observar minuciosamente las diferencias con una lupa, dio su veredicto con ojo crítico: —A simple vista parecen iguales, pero en los detalles se nota que los bocetos de Comercial Novierra están mucho más completos. Y ni hablar de que esta colección de las cuatro estaciones tiene coherencia y se complementan entre sí.
Los demás jueces fruncieron el ceño tras revisarlos. —Uy, y yo que pensaba que Elegancia por fin había mejorado después de ir en picada tanto tiempo. ¿Resulta que le robaron el diseño a una empresita al borde de la quiebra?
—Al parecer no hay tal diseñadora prodigio, solo una ratera tonta y sin moral —bufó la jueza—. ¿Qué hacemos con esto? ¿Lo reportamos de una vez? Seguro que ya tienen la ropa en la fase final de producción.
Todos sabían que en el mundo del diseño, especialmente para quienes tenían cierta reputación y colaboraban con marcas, el plagio era un pecado mortal. Si te atrapaban, básicamente te despedías de la industria; tu carrera se iba a la basura.
—No hace falta, dejen que sigan en la competencia. —El hombre que acababa de entrar por la puerta tomó el diseño, le dio un vistazo y lo arrojó sobre la mesa con frialdad—. Qué casualidad. Hace un par de días fui a la fiesta de esta señorita, y déjenme decirles que no es como la pintan. No es ninguna niña rica que hace las cosas a lo loco.
Al escucharlo, todos se arremolinaron a su alrededor. —¿Entonces qué propones?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA