Ray se cruzó de brazos. —Cuando las prendas estén terminadas y lleguen a la pasarela, la diferencia de calidad saltará a la vista. Si Elegancia le permite a su heredera hacer este tipo de tonterías, que asuman las consecuencias de sus actos.
Cuando él habló, nadie se atrevió a contradecirlo.
Y con justa razón: Ray era un graduado de excelencia de la Real Academia de Bellas Artes y el fundador del torneo de diseño El Torneo Central. Era una eminencia en el mundo de la moda y todos lo respetaban muchísimo.
—Entonces así se queda —acordó la jueza veterana.
Dejaron el asunto de lado por el momento y siguieron platicando. Alguien le preguntó a Ray: —Oye, ¿te cambiaste de base de maquillaje? Siento que tu piel se ve mucho mejor últimamente.
Para los que se dedicaban al diseño de modas, desvelarse, sufrir ansiedad y quedarse sin inspiración era el pan de cada día. El caso de Ray era el peor: tenía piel sensible y era muy propenso a los brotes de acné y alergias.
Él se tocó la cara. Los granos por las desveladas habían desaparecido y su piel se sentía suavecita al tacto. No pudo evitar sonreír. —Todo es gracias a esa señorita. Es una doctora increíble. Su receta me sirvió más que los tratamientos de belleza en los que me gastaba más de cien mil pesos. Y lo mejor es que cada paquete de hierbas me costó apenas diez mil pesos y se puede reutilizar. Llevo solo unos días tomándolo y me siento como nuevo.
Rara vez veían a Ray sonreír de esa manera, lo que despertó la curiosidad de los jueces, quienes también se animaron a conseguir una receta para mejorar su salud.
***
Una semana después.
El Torneo Central decidió, con base en la clasificación de los diseños, que Elegancia fuera la encargada de abrir la pasarela.
Cuando Camila recibió la noticia, casi salta de la emoción.
En el pasado, cuando su marca participaba en esta competencia, a lo mucho le daban un diploma de participación. ¡Pero ahora le habían notificado que abrirían el show! ¡Eso significaba que su marca nacional por fin podría dar el salto al mercado internacional!
Al enterarse, Claudia se sintió feliz, pero también preocupada. Después de todo, se había robado los bocetos del diseñador de Comercial Novierra. Si ambos conjuntos aparecían juntos en la pasarela...
Mientras hablaba, Camila sacó su celular, buscó una foto tomada a escondidas en Comercial Novierra y soltó una risa burlona. —Deberías aprender un poco de la astucia de tu madre.
La foto mostraba el taller de Comercial Novierra. Ahí se veía un vestido idéntico al de La Primavera, siendo confeccionado por dos sastres. Incluso a través de la pantalla, Claudia notó que la tela no encajaba para nada con la temática. El color se veía opaco; era evidente que habían usado una imitación barata de Textiles El Carmen.
—Están usando una tela de segunda. ¿Crees que tienen con qué competir contra nosotros? Mientras los jueces no estén ciegos, quedará clarísimo quién le copió a quién. —Camila hablaba con tanta seguridad, convencida de que tenía todo fríamente calculado y de que nada saldría mal.
Claudia asintió. —Entonces, ¿a qué estrella vamos a invitar? Nuestro enfoque debe ser juvenil, necesitamos a una actriz que esté en su mejor momento.
Camila se quedó pensativa un momento. —Yo me encargo de eso. Y tú, Claudia, esta es tu última oportunidad para limpiar tu imagen. Vas a subir a ese escenario en la ceremonia de El Torneo Central y vas a recibir el premio de diseño que te pertenece.
Claudia se imaginó la escena y su respiración se aceleró por los nervios.

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