La noticia de que Elegancia abriría la pasarela ya había llegado a oídos de varios famosos. Con tal de robar un poco de cámara en el evento, muchísimas celebridades comenzaron a mandarle correos a la marca, esperando asegurar una colaboración.
Camila se pasó un buen rato filtrando los correos hasta que al final se decidió por Paula. Sí, la actriz ya estaba grande, pero seguía teniendo un cuerpazo y una cara envidiable. Además, era de las pocas en el medio artístico que no tenía la cola sucia y gozaba del cariño de un público enorme.
Cuando Paula leyó la respuesta de Elegancia, casi llora de la felicidad. Ella juraba que, después del escándalo de Alba, su carrera iba a despegar hasta las nubes de nuevo. Pero la vida tomó un rumbo muy distinto al que esperaba: no solo las cosas no salieron como esperaba, sino que de la noche a la mañana le cancelaron varios guiones y contratos publicitarios.
Que Elegancia quisiera trabajar con ella en este momento era como un salvavidas en medio del océano.
***
Sin embargo, ni siquiera habían pasado dos días desde que Camila le mandó a Paula el correo con el contrato digital adjunto, cuando recibió una misteriosa llamada de un número bloqueado.
Al colgar, Camila tenía los ojos abiertos como platos por la sorpresa.
Alba había cavado su propia tumba tiempo atrás, cuando se la pasó tirándole pedradas a Melisa en redes sociales con selfies y frases en doble sentido. En su momento, los internautas se la acabaron a críticas. Incluso la productora Luz Dorada Films emitió un comunicado para romper cualquier lazo laboral con ella, dejando su carrera hecha cenizas.
Literalmente se la tragó la tierra dentro del mundo del espectáculo. Pero hace poco, todas las noticias que Camila encontraba sobre ella eran puras cosas positivas.
Alba dejó atrás su imagen de «niña buena y alegre» y adoptó una personalidad mucho más madura y serena. Se dedicó a donar dinero y apoyar en comunidades rurales, inundando los medios con sus obras de caridad y logrando sepultar todos sus escándalos pasados.
Hasta las notas más polémicas desaparecieron del internet, borradas por alguna mano poderosa.
Gracias a sus buenas acciones y a esa nueva fachada de arrepentida, se había vuelto a ganar el corazón de muchos de sus fans.
De entrada, Camila ni de broma habría contratado a una actriz con un historial tan manchado. Pero sabiendo quién estaba moviendo los hilos detrás de Alba, la cosa cambiaba; valía la pena pensarlo dos veces.
Darle el papel no le costaba nada y le serviría para ganarse un favor. Y si todo se iba al diablo después, siempre podría echarle la bronca a esa persona poderosa para que le resolviera el problema.
Tras darle mil vueltas al asunto, Camila tomó su decisión final.
Paula, que seguía esperando el seguimiento de Elegancia, se quedó vestida y alborotada. Al final, solo le llegó un mensaje diciendo: [Una disculpa, nos equivocamos de correo. El contrato anterior queda anulado]. Como los de Elegancia no habían firmado nada, la actriz no tenía ni cómo reclamarles. Solo le habían dado alas a lo puro menso.
—Mmm... —El sastre echó un vistazo a la dirección en la que iban los pétalos y el hilo transparente. Juraría que esas costuras formaban una palabra, pero al final decidió morderse la lengua.
No era la primera vez que Elegancia armaba diseños a partir de piezas ajenas y modificaciones improvisadas. Solían comprar bocetos a otros artistas, les hacían dos o tres modificaciones y los presentaban como diseños exclusivos de la marca.
Si abría la boca de más, capaz que hasta lo corrían por metiche.
***
Melisa, por su parte, llegó como de costumbre a revisar cómo iban las cosas en Comercial Novierra. Rocío, junto con algunos sastres y las indicaciones minuciosas de Teresa, trabajaron a marchas forzadas para tener la ropa lista justo antes de la competencia.
La directora Morán llevó a Melisa hasta el taller de costura, y no paraba de echarle flores al trabajo: —Los terminados de esta ropa están increíbles, los detalles están para babear. ¡Cómo me encantaría poder medírmela!
El abrigo de la colección La Primavera estaba ahí colgado. La tela se veía ordinaria, y hasta las costuras daban la impresión de haber sido hechas con prisas.
Melisa le echó un vistazo rápido. —Mmm... Sí, déjame sola un momento.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA