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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 551

Dani se quedó inmóvil, soportando en silencio el dolor del anciano.

—¡Mi papá está muerto! ¡Devuélvame a mi papá! —lloraba a gritos un niño mayorcito.

—¡Todos vimos su barco! ¡¿Por qué dieron media vuelta y se fueron?! ¡¿Por qué?! —bramó un hombre corpulento, probablemente el hermano del primer oficial, con los ojos inyectados en sangre.

Dani no se justificó ni intentó evadir la culpa. Su voz sonaba muy ronca por el cansancio y el daño de las toxinas.

—No pude traer de vuelta a sus seres queridos. Es mi responsabilidad y la asumo por completo.

Su franca confesión hizo que los enfurecidos familiares guardaran silencio por un instante.

Pero enseguida, estalló una ola de reclamos aún más fuerte.

—¡¿De qué sirve que pida perdón?! ¡¿Eso le va a devolver la vida a mi hijo?!

—¡Usted tiene que responder por esto! ¡Es el culpable!

En ese momento, el hombre corpulento de entre la multitud gritó a todo pulmón:

—¡Fueron esos cabrones de Las Palmeras los que mataron a nuestra gente! ¡Coronel Soto, tiene que vengarnos! ¡Hay que ir a la guerra! ¡Tienen que pagar con sangre!

Sus palabras encendieron los ánimos y los deudos comenzaron a apoyarlo, dejándose llevar por la euforia del dolor.

—¡Sí! ¡A la guerra!

—¡Guerra! ¡Queremos justicia!

—¡La marina está para protegernos, no para echarse para atrás!

Los gritos resonaban cada vez con más fuerza.

Dani se mantuvo en silencio. Melisa, que estaba a poca distancia, clavó la mirada en el hombre que había incitado a los demás. Sacó su celular y, sin llamar la atención, le tomó una foto.

Acto seguido, dio media vuelta y se dirigió al puerto.

Cuando había ido a buscar a Dani antes, el barco seguía medio hundido y, por el clima nublado, no había podido distinguir bien los detalles. Ahora que lo veía con claridad, sentía que había algo raro en esa embarcación.

Los restos del Victoria ya habían sido remolcados a tierra firme. Una decena de agentes rodeaba la nave, tomando fotos y haciendo peritajes.

Melisa intentó acercarse, pero dos soldados le cerraron el paso con tono autoritario.

—Estará difícil, pero veré cómo le hago. ¿Hay algún problema con los restos?

—Hay algo que me huele mal, pero necesito checar los detalles —respondió Melisa—. Aparte de ti, que nadie más se entere de esto.

—Entendido —asintió Renato.

***

Con el escándalo en las noticias, y antes de que se concluyera la investigación, Dani fue suspendido temporalmente de su cargo, como era de esperarse.

De pronto tenía mucho tiempo libre, pero la fama de cobarde se había extendido por todo el país. La gente en internet, sin conocer la verdad, decía que su reputación de héroe de guerra era una farsa y que solo había llegado tan lejos por evitar enfrentamientos a toda costa.

Aunque el gobierno suprimió rápido esos rumores, el impacto en la alta sociedad fue tremendo.

De un día para otro, la imagen invencible de Dani se había hecho pedazos.

Melisa no tardó en recibir un mensaje de Renato. Había logrado conseguir las fotos detalladas de Las Palmeras de la Agencia de Investigación y le preguntaba dónde verse.

Melisa le mandó la dirección de un bar y, de paso, avisó a los empleados de Comercial Novierra que había reservado unas mesas esa noche para ir a tomar algo, divertirse y decidir a dónde irían de viaje...

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