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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 668

Las dos cadenas de datos chocaron, y la computadora llegó al límite de su capacidad por la sobrecarga.

Melisa se dio cuenta de inmediato de que aquel usuario estaba ahí para ayudarla, así que se unió a él a toda prisa para reestructurar la red de seguridad y lanzar un contraataque.

El estilo de Gonzalo era diferente a la meticulosidad de Melisa y a las tácticas retorcidas de Fantasma. ¡Él simplemente aplastaba al oponente con técnica pura y velocidad bruta!

Fantasma notó de golpe que aquel bastardo que había entrado a la fuerza conocía su estilo a la perfección. Había adivinado cada uno de sus movimientos, encontró con precisión el nodo central de su tecnología de «desintegración de código» y luego, utilizando un comando mucho más básico y violento, ¡interrumpió el proceso de asimilación por la fuerza!

No solo eso, sino que el contraataque de Gonzalo llegó como un maremoto.

Rastreó la ruta de intrusión de Fantasma y lanzó una ofensiva brutal en su contra.

Con cada choque de datos, la defensa de Fantasma se tambaleaba violentamente.

Los programas de ataque que escribía Gonzalo, sumados a la defensa de Melisa, funcionaban como un equipo de fuerzas especiales: con roles bien definidos y una coordinación perfecta. ¡Recuperaron en un parpadeo los permisos de administrador robados y le devolvieron el golpe implantando códigos de rastreo y destrucción!

—¡¿Cómo es posible?! —exclamó Fantasma, perdiendo la compostura por primera vez en la sala de conferencias del Ministerio de Justicia.

Al ver cómo sus defensas caían en picada frente al estilo de ataque tan familiar y aterrador, un nombre que había sido su pesadilla en la dark web durante años acudió a su mente.

—¿Acaso es El Dragón?

¿Quién más, aparte de él, sería capaz de derrotarlo? ¡¿Quién más lanzaría un ataque tan salvaje y directo?! Era inconfundible.

Fantasma intentó resistirse. Movilizó todos sus recursos para construir una última defensa y volver a atacar.

¡Llevaba demasiado tiempo estancado en el segundo puesto, y no lo iba a aceptar!

¡Quería superarlo, quería el primer lugar!

Pero frente al ataque combinado de Gonzalo y Melisa, su resistencia fue como un muro de papel.

La técnica de Melisa no era para nada débil. Incluso, entre la avalancha de códigos que enviaba Gonzalo, pudo tomarse un segundo para analizar su estructura. Tras reforzar los candados de seguridad, simuló y aprendió los movimientos de Gonzalo, sumando nuevas tácticas de ataque mientras se defendía.

Al notar el código ofensivo que apareció de la nada, Gonzalo sintió que le resultaba familiar y, tras analizarlo un instante, exclamó:

—¡No manches!

Un fuerte chispazo resonó en la habitación.

Frente a Fantasma, la costosísima computadora modificada con los mejores componentes se apagó de golpe. Un denso humo blanco comenzó a salir del gabinete; ¡el procesador y la tarjeta madre se habían quemado por completo debido a la sobrecarga y los estragos del virus!

—Mi... mi «Reina Negra»... —murmuró Fantasma con la mirada perdida, viendo cómo su equipo sacaba humo.

En ese instante comprendió que la diferencia de nivel entre él y El Dragón era abismal. La forma en que lo había destrozado fue tan fácil como un gato jugando con un ratón antes de aplastarlo.

Mientras tanto, en la sala de conferencias del Ministerio de Justicia, los presentes solo vieron cómo el «hacker de élite» por el que habían pagado una fortuna soltaba un grito extraño, seguido del sonido de su misteriosa computadora apagándose y sacando humo.

Los ataques se detuvieron al instante. El video del foro seguía bien plantado en la página principal, riéndose en sus caras.

—¡Inútil! —estalló un alto cargo del Ministerio de Justicia, azotando una carpeta contra la mesa con la cara roja de furia—. ¿No que eras el hacker más cabrón de la dark web? ¿Y pierdes contra un aficionado? ¿¡Cómo carajos llegaste a ese puesto!?

Provocado por el insulto, Fantasma se levantó enfurecido.

—¿¡Aficionado!? ¡Ese cabrón era El Dragón! ¿Saben quién es El Dragón? ¡Si hubiera sabido que me enfrentaba a él, ni por doscientos millones de pesos habría aceptado el trabajo!

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