Todas las miradas se centraron de inmediato en Catalina.
Pareció apenarse un poco; bajó la cabeza y empezó a jugar con el borde de su ropa, pero no podía evitar lanzar miraditas disimuladas para ver la reacción de todos, en especial la de Melisa.
Melisa se acercó, se puso en cuclillas a su lado y le tomó las manos, que estaban un poco ásperas.
—¿Por qué te pusiste a trabajar a escondidas? Debes estar muy cansada.
Catalina la miró con ojos llenos de ternura.
—Todos trabajan mucho, tienen que descansar. Cariño, descansa.
Melisa la miró fijamente por un buen rato, luego se inclinó y le dio un suave beso en la mejilla.
—Gracias. Déjanos la comida fuerte a nosotros.
Catalina se quedó pasmada un segundo, y luego esbozó una sonrisa tímida.
***
Durante todo el día, el ambiente entre los Núñez nunca había sido tan armónico y cálido.
Acomodaron a los tres mayores en los sofás, con una jarra de té que Melisa les había preparado. Nicanor sacó un tablero de ajedrez y dijo:
—Hoy ninguno de ustedes tiene permitido hacer nada. Quédense aquí tomando té, viendo la tele o jugando ajedrez. Nosotros les avisaremos cuando la comida esté lista.
Leopoldo estaba fascinado por dentro, pero por fuera fingió no confiar nada en Nicanor.
—¿Un grandulón como tú sabe cocinar? Nomás no me vayas a incendiar la cocina.
—¡Abuelo! —se quejó Nicanor.
La señora Del Ríos lo tranquilizó entre risas.
—No se preocupe, no se va a quemar nada estando Melisa ahí, ella cocina riquísimo.
Ante un grupo de inútiles que no tenían ni idea de cómo cocinar, la primera reacción de Melisa fue que le doliera la cabeza. Sin embargo, no tardó en tomar el control de la cocina y darle órdenes y tareas a cada uno.
—Hermano mayor —miró primero a Mateo, el más centrado—, tú tienes mucha fuerza, así que te encargas del pavo. Sigue los pasos que escribí para marinarlo. Las medidas de los condimentos deben ser exactas, ni más ni menos —le entregó un papel lleno de instrucciones detalladas.
—¿Lo escribiste anoche?
—Sí.
Mateo tomó el papel como si recibiera un documento de máxima confidencialidad y asintió con semblante serio.
—Entendido.

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