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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 816

¡Iván apenas podía dar crédito a sus oídos! ¡El éxtasis barrió en un instante con toda su desesperación y locura!

¡Dani Soto! ¡El soldado de sangre fría que más temía y mejor conocía, realmente... se había ablandado!

Salvador y Jéssica también se quedaron estupefactos, pero pronto fueron invadidos por la emoción de haber sobrevivido.

"Dale a Melisa las respuestas que busca", exigió Dani.

Finalmente, Iván reveló la verdad de lo ocurrido.

Hace veinte años, el heredero de la familia Núñez y el líder de una importante organización de inteligencia militar, Luciano Arana, eran grandes amigos. Luciano falleció debido a una extraña infección viral, pero su padre descubrió entre sus pertenencias que su muerte no había sido un simple accidente.

La madre de Melisa, que era investigadora médica, descubrió que las anomalías en la muerte de Luciano estaban relacionadas con una organización extranjera. Al investigar por su cuenta, puso la mira en Iván. Sin embargo, Iván era un hombre sumamente calculador y pronto descubrió lo que hacían.

En un principio, no planeaba matarlos. Solo esperaba que fueran lo suficientemente inteligentes como para disfrutar de su vida de millonarios y no entrometerse en los asuntos internos del país. Desafortunadamente, la pareja estaba compuesta por patriotas con un profundo sentido de la justicia. Sabían que, si le daban tiempo a Iván para echar raíces, se convertiría en un desastre para la nación. Presentaron sus sospechas y pruebas a los altos mandos, sin saber que la persona que los recibió era cómplice de Iván. Las pruebas fueron interceptadas, y ambos fallecieron durante un viaje familiar.

Y los responsables de ejecutar el asesinato no fueron otros que Camila Blanca y su esposo, de la rama secundaria de los Núñez.

Todas las piezas del rompecabezas finalmente encajaron.

Iván miró a Melisa y le dijo: "Lamento lo que les pasó a tus padres, pero en ese entonces fui obligado a hacerlo".

Melisa cerró los ojos con fuerza. "Mereces que te corten en mil pedazos".

"Melisa, deja el pasado atrás", Dani la detuvo. "Aún tiene explosivos encima. Si mueres aquí, ¿qué pasará con tu abuelo y tus hermanos?".

Melisa alzó la vista. En sus ojos color ámbar se reflejaba una mezcla de furia e impotencia.

Finalmente, giró el rostro con brusquedad y arrojó el bate cubierto de púas al suelo. El ruido metálico resonó por toda la estancia. No dijo una sola palabra, pero su postura parecía la de alguien que había sido forzada a ceder.

Para Iván, ¡este era el guion perfecto!

¡Dani había usado su influencia apelando a los viejos tiempos, y Melisa, a pesar de todo su odio, no tuvo más remedio que someterse a la decisión de su esposo!

¡Como era de esperarse, las mujeres siempre se dejaban llevar por sus emociones!

¡Al diablo con el Señor X y su venganza! ¡Frente al llamado amor y la autoridad de un hombre, todo era una estupidez!

Melisa se dio la vuelta y, con voz ronca, dijo: "Encárgate tú del resto".

"Puedes llevarte a Luna", dijo Dani, clavando su gélida mirada en Salvador y Jéssica. "Pero ellos se quedan".

El color desapareció del rostro de la pareja en un segundo.

Iván ni siquiera lo dudó: "¡De acuerdo!".

Levantó la muñeca y observó una luz indicadora oculta en su reloj, que ya había cambiado de rojo a verde.

"Parece que Vicente ha terminado", observó Dani.

"Sí", asintió Melisa con tono indiferente. "Esta generación de microchips nunca se había probado de manera oficial. Demanda mucha carga cognitiva, pero en el cerebro de una idiota que solo sabe divertirse, logrará alcanzar un equilibrio bastante interesante".

Dani revisó la hora. "Si no hay contratiempos, llegará a la Fortaleza de Aris mañana por la tarde".

Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de Melisa. "Entonces nosotros también tenemos que movernos rápido. No quiero perderme este espectáculo".

No fue hasta que subió al avión y abandonó el espacio aéreo militar de Monteverde que Iván finalmente pudo respirar el aire de la libertad.

Sosteniendo una copa de vino tinto en la mano, estalló en carcajadas frenéticas. Incluso se burló de su propia actuación frente a las azafatas. "¡Todo lo hice por mi esposa! ¡De lo contrario, jamás habría llegado a esto! ¡Me obligaron a hacerlo! ¡Jajajajaja! ¡En realidad solo amo el dinero! ¡Me encanta el dinero, idiotas!".

El hombre que solía mantener una fachada recta y seria finalmente se quitó la máscara, revelando a la bestia codiciosa y miserable que siempre había sido.

Se regocijaba en la fantasía de su futura vida de millonario, llena de lujos incalculables y hermosas mujeres a su alrededor.

Sin embargo, en la oscuridad, Luna abrió los ojos lentamente.

Al despertar, su mirada se clavó sin parpadear en el perfil de Iván... y en la pistola que él había dejado descuidadamente sobre la mesa.

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