Iván miró los instrumentos de tortura en las manos de Melisa y soltó una carcajada fría. "¿Crees que puedes asustarme tan fácilmente? ¡Incluso si mi tapadera ha sido descubierta, tengo cómo salir ileso de aquí!".
De repente, se desabrochó el saco, revelando una hilera de explosivos con temporizador atados a su cintura. Sus ojos brillaron con locura. "Tanu me amenazó. Si fallaba, me matarían de todos modos. Así que, ¿por qué no llevarme a unos cuantos conmigo al infierno?".
Una sonrisa siniestra, mezcla de desesperación y demencia, se dibujó en el rostro de Iván. Posó el dedo suavemente sobre el detonador, clavando la mirada en Melisa. "¡Déjanos ir a mí y a Luna! ¡Ahora mismo! O si no...".
Miró a su alrededor, pasando la vista por los guardias vestidos de negro, por Melisa y por las profundidades de la mina.
"¡Boom! ¡Todos nos iremos al infierno juntos! ¡El famoso Señor X y todos tus perros leales morirán conmigo! ¡Valdrá la pena! ¡Jajajaja!".
Comenzó a reír con fuerza. Sus carcajadas resonaron en la cueva, cargadas de una histeria desquiciada.
Sabía que no le quedaba ninguna salida tras haber sido descubierto. La amenaza de Tanu seguía fresca en su memoria. Iba a morir de cualquier forma, así que llevarse a Melisa y a la organización que había arruinado sus planes se había convertido en la última victoria que su mente retorcida podía saborear.
Mientras tanto, escondido en otra sección de la cueva, Dani observaba con la mirada ensombrecida. Giró la cabeza y preguntó en voz baja: "¿Ya terminaron?".
Junto a Luna y Matías, que yacían inconscientes en el suelo, se encontraban los mejores cirujanos del país y varios farmacéuticos de Novygen Biotecnología.
"Normalmente es la jefa quien hace este tipo de cirugías", murmuró Vicente Guerrero. "Incluso para los mejores cirujanos, implantar un microchip neurológico en estas condiciones es extremadamente difícil. Necesitamos un poco más de tiempo".
Dani asintió con gravedad. "Saldré a ganar tiempo".
Apoyado en su bastón, emergió de las sombras y se dirigió a Iván con voz gélida: "Si tienes un problema, resuélvelo conmigo. No involucres a los demás".
Al verlo, Iván soltó un par de carcajadas burlonas y comenzó a aplaudir de forma exagerada. "¡Dani Soto! Tu mayor acierto en esta vida ha sido buscar a una mujer todopoderosa para que te cubra las espaldas. ¡De no ser por ella, te habría matado mil veces!".
"Nunca dudé de ti en el pasado", dijo Dani sin ninguna expresión en su rostro. "Te consideraba mi mejor mentor. ¿Por qué te convertiste en esto?".
"¡Porque mi esposa murió!", rugió Iván, con los ojos inyectados en sangre. "¿De qué servía estar en el ejército? Si no entrabas a la política, el maldito sueldo no alcanzaba para nada. ¡No podía pagarle el mejor tratamiento! E incluso si hubiera conseguido el dinero, tendría que haber esperado en la fila hasta que todos los altos funcionarios fueran atendidos primero. ¡Para entonces, ya era demasiado tarde! ¡Todo fue culpa de no tener dinero ni poder!".
Creyendo que la transmisión seguía activa, Iván alzó la cabeza y gritó hacia el techo de la cueva: "¡Son un atajo de bastardos! ¡Ustedes me obligaron a hacerlo! ¡Si mi esposa no hubiera muerto, jamás habría llegado a este extremo!".

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