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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 947

A Emilia le tembló la mano. El cuchillo de fruta cayó al borde de la bañera con un sonido metálico y se hundió en el agua.

Presa del pánico, agarró un poco de espuma para intentar cubrir la herida de su muslo que no dejaba de sangrar, encogiéndose en una esquina de la bañera.

—Señor... señor Núñez... —balbuceó, con la voz quebrada.

El terror de haber sido descubierta lastimándose, sumado al pánico que le provocaba la mirada gélida del hombre, la dejó paralizada. Sus ojos se llenaron de lágrimas, delatando una innegable mezcla de miedo y vulnerabilidad.

Orfeo la miró desde arriba. Sus ojos oscuros eran tan profundos como el océano, pero no mostraban ni asco ni lástima.

Sosteniendo la bolsa en una mano, habló con su habitual tono tranquilo, pero con una autoridad indiscutible:

—Levántate, lávate y sal de ahí.

Sin decir más, dio media vuelta y cerró la puerta del baño.

Emilia se quedó congelada unos segundos. Se mordió el labio y, torpemente, se puso de pie para enjuagarse la sangre y la espuma con la regadera.

Cuando salió del baño, temblando y envuelta en una toalla, Orfeo ya estaba sentado en el sofá del dormitorio, con un botiquín de primeros auxilios abierto a su lado.

—Ven aquí —ordenó, levantando la vista.

Emilia avanzó a paso lento, con la cabeza baja, como una niña regañada: —Lo siento, no pude evitarlo.

Había perdido el control.

Orfeo, con movimientos elegantes y precisos, abrió el paquete de hisopos y el yodo. Sostuvo el muslo de ella con sus dedos largos y comenzó a limpiar la herida.

El ardor del antiséptico sobre la piel abierta hizo que Emilia se estremeciera, pero se mordió el labio para ahogar cualquier sonido.

Capítulo 947 1

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