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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 226

Esa noche.

Después de la ceremonia de graduación, todos se reunieron para celebrar.

La fiesta estuvo llena de risas, abrazos y recuerdos.

Era una noche especial.

No solo porque Samyra y sus compañeros habían alcanzado una de las metas más importantes de sus vidas, sino porque todos sabían cuánto había costado llegar hasta ahí.

Querían celebrar la vida.

Samyra sonreía mientras hablaba con sus amigos y recibía felicitaciones, pero no permaneció demasiado tiempo.

Sabía que Omar todavía estaba recuperándose.

Aunque su salud había mejorado considerablemente, ella seguía preocupándose por él.

Para Samyra, cuidar de Omar no era una obligación.

Era una forma de agradecerle por todo lo que él había hecho por ella.

—Deberíamos irnos —le susurró mientras tomaba su mano—. Necesitas descansar.

Omar sonrió divertido.

—Creo que ahora tengo dos médicos cuidándome.

Ella levantó una ceja.

—Y uno de ellos es muy estricto.

Él soltó una pequeña risa.

—Ese es la que amo.

Samyra negó con una sonrisa, pero sus ojos estaban llenos de ternura.

***

Cuando llegaron a casa, todo estaba en silencio.

Sus hijos dormían tranquilamente.

La noche era tranquila y el cielo estaba despejado.

Omar tomó la mano de Samyra.

—Ven conmigo.

Ella lo miró con curiosidad.

—¿A dónde?

Él simplemente sonrió.

—Confía en mí.

La llevó hasta el balcón.

Desde ahí podían ver la inmensidad del cielo.

La luna brillaba con intensidad y miles de estrellas parecían iluminar la oscuridad.

Samyra apoyó sus manos sobre la barandilla.

Durante unos segundos ninguno dijo nada.

Solo disfrutaron aquel momento.

Después Omar se colocó frente a ella.

Samyra notó algo diferente en su expresión.

Había nervios.

Algo extraño en un hombre que siempre había sido tan seguro.

—Omar...

Antes de que pudiera preguntar, él se arrodilló.

Los ojos de Samyra se abrieron con sorpresa.

—¿Qué haces?

Él sacó una pequeña caja.

Dentro había una hermosa sortija.

Pero para Samyra, aquel anillo significaba mucho más que una joya.

Significaba una nueva oportunidad.

Omar tomó su mano.

—Samyra...

Su voz estaba llena de emoción.

—Sé que nuestra primera historia no fue perfecta.

Ella bajó la mirada.

Ambos sabían cuánto habían sufrido.

—Cometí errores.

La miró directamente a los ojos.

—Te hice llorar cuando lo único que debía hacer era protegerte.

Los ojos de Samyra comenzaron a humedecerse.

—Pero la vida me dio una segunda oportunidad.

Acarició suavemente su mano.

—Y no quiero desperdiciarla.

Respiró profundamente.

—Sé mi esposa.

Hizo una pausa.

—Por segunda vez.

Su voz se volvió más suave.

—Sé mi amada esposa. Te prometo que esta vez seré el hombre que mereces.

Samyra sintió que su corazón se llenaba de emoción.

No era una promesa de un hombre perfecto.

Era una promesa de un hombre que había aprendido.

Un hombre que había cambiado.

Ella sonrió entre lágrimas.

Asintió.

—Sí.

Omar cerró los ojos por un instante, como si necesitara confirmar que aquello era real.

Luego tomó el anillo y lo colocó en su dedo.

Se levantó y sostuvo su rostro entre sus manos.

—No sé qué hice para merecer tanta felicidad.

Sonrió.

—La vida me devolvió una segunda oportunidad para amarte.

Besó su frente.

Después sus labios.

Fue un beso lleno de ternura.

No había miedo.

No había dudas.

Solo dos personas que habían sobrevivido y que ahora elegían volver a encontrarse.

Se abrazaron bajo la luz de la luna.

***

Una semana después.

El viaje a Dubái finalmente llegó.

Samyra y Omar viajaron junto a Nassira y Phillip.

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