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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 271

Hasret llevó una mano temblorosa hasta su mejilla.

El ardor de la bofetada seguía latiendo bajo su piel.

Podía sentir la huella de los dedos de Tariq como si el golpe aún estuviera ocurriendo.

Cerró los ojos durante unos segundos, intentando controlar el dolor y, sobre todo, la humillación.

Permaneció inmóvil sobre el suelo.

Su respiración era irregular.

Poco a poco levantó la cabeza.

Sus ojos buscaron el rostro de Tariq.

Durante años había mirado a ese hombre con admiración. Había creído que era fuerte, valiente y protector.

Había llegado a pensar que algún día él la amaría de la misma manera en que ella lo había amado en silencio.

Pero aquella ilusión había muerto.

Frente a ella ya no estaba el hombre del que alguna vez creyó enamorarse.

Ese hombre jamás había existido.

Solo quedaba alguien dominado por el orgullo y el deseo de poseer aquello que consideraba suyo.

Un hombre incapaz de aceptar un rechazo.

Un hombre que confundía el amor con el control.

Con la obediencia.

Con el miedo.

Por primera vez desde que lo conocía, Hasret ya no sintió tristeza por perderlo.

Solo deseó marcharse muy lejos de él.

Muy lejos de todo aquello.

Fue entonces cuando unos pasos firmes resonaron por el pasillo.

El sonido era decidido, lleno de autoridad.

Tariq giró apenas la cabeza, confundido.

Ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar.

Un puño impactó de lleno contra su rostro.

—¡Ah!

Retrocedió varios pasos mientras la sangre brotaba de su labio.

Apenas consiguió recuperar el equilibrio cuando recibió un segundo golpe, mucho más fuerte.

Su cabeza se ladeó violentamente.

Antes de que pudiera defenderse, una poderosa patada impactó contra su abdomen.

El aire abandonó sus pulmones.

Cayó de rodillas.

Hasret abrió los ojos con sorpresa. No podía creer lo que veía.

Frente a Tariq estaba Murad.

Su rostro era completamente distinto al del hombre que minutos antes le había hablado con ternura.

Ya no había calidez en sus ojos. Solo una furia silenciosa.

Una autoridad capaz de hacer temblar a cualquiera.

Murad dio un paso más hacia Tariq.

Su voz sonó baja.

Pero cada palabra llevaba una amenaza imposible de ignorar.

—Vuelves a tocarla...

Hizo una breve pausa.

—Y te cortaré la mano con la que la golpeaste.

El silencio cayó sobre el pasillo.

Tariq levantó lentamente la vista.

Sus ojos ardían de rabia.

Jamás nadie se había atrevido a humillarlo de aquella manera.

Mucho menos delante de Hasret.

Intentó levantarse.

Pero Murad ni siquiera volvió a mirarlo.

Se giró inmediatamente hacia Hasret.

Se agachó frente a ella.

Su expresión volvió a suavizarse.

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