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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 278

—¡Es imposible!

La voz de Essyra resonó con una mezcla de indignación y decepción. Sus ojos brillaban de rabia mientras caminaba de un lado a otro por el jardín del palacio, incapaz de aceptar lo que acababa de escuchar.

Se detuvo de golpe y volvió a mirar a Essyra, mientras pensaba.

—Hasret no es nadie para esa familia.

Bajò la mirada, pensando aún.

—Era una esclava. Una mujer que fue comprada como si fuera un objeto. ¿De verdad la poderosa familia Al-Sabah permitiría que alguien con ese pasado se convirtiera en una de sus esposas?

Negó lentamente con la cabeza.

—Jamás la aceptarían.

Essyra en cambio, tenía ojos en la nada, apretando sus puños con rabia.

El viento agitó suavemente su cabello mientras intentaba ordenar sus pensamientos.

Durante años había admirado a Murad.

Lo consideraba un hombre honorable, educado y digno de llevar el título de príncipe.

Siempre había creído que era distinto a los demás hombres de la realeza.

Pero aquella noticia había destruido por completo la imagen que tenía de él.

Una sonrisa irónica apareció en sus labios.

—Qué gran hipocresía...

Bajó la mirada unos segundos antes de continuar.

—Siempre pensé que Murad Al-Sabah era un verdadero caballero. Un hombre íntegro. Respetuoso. Alguien que jamás jugaría con los sentimientos de una mujer.

Respiró profundamente.

Después levantó nuevamente la vista.

—Pero resulta que no es más que un desgraciado.

Su voz estaba cargada de decepción.

—Mientras hacía creer a todos que era un príncipe ejemplar... Le rompía el corazón a una mujer que lo amaba.

Tariq permanecía en silencio observándola.

Él comprendía perfectamente su enojo.

Sabía que Essyra no solo estaba indignada.

También sentía una profunda desilusión hacia el hombre que durante años había considerado un modelo de nobleza.

Aprovechó el momento para acercarse lentamente.

Con mucha delicadeza tomó una de sus manos.

Essyra bajó la vista hacia sus dedos entrelazados.

No hizo el menor intento por apartarse.

Tariq respiró profundamente.

Aquella era la oportunidad que había esperado durante tanto tiempo.

—Essyra...

Ella levantó lentamente la mirada.

Él sonreía con ternura.

No había arrogancia.

Ni orgullo.

Solo sinceridad.

—Cásate conmigo.

La petición quedó suspendida entre ambos.

Tariq apretó ligeramente su mano.

—No puedo prometerte un mundo perfecto.

No puedo prometer que nunca habrá problemas.

Pero sí puedo prometerte algo.

La observó directamente a los ojos.

—Jamás voy a decepcionarte.

Su voz sonó firme.

—Nunca jugaré con tus sentimientos. Nunca te haré sentir menos. Y jamás permitiré que dudes del lugar que ocupas en mi vida.

Essyra permaneció en silencio.

Tariq dio un paso más.

Essyra cerró los ojos durante unos segundos.

Recordó todos los momentos en los que Tariq había estado a su lado.

Siempre respetándola. Siempre apoyándola.

Nunca exigiendo nada a cambio.

Cuando volvió a abrir los ojos, una cálida sonrisa iluminó su rostro.

—Está bien.

Tariq contuvo la respiración.

Ella soltó una pequeña risa.

—Supongo que... esta vez ganas tú.

Durante un instante él creyó haber escuchado mal.

—¿Eso significa...?

Essyra asintió lentamente.

—Sí. Acepto casarme contigo.

La felicidad inundó por completo el rostro de Tariq.

Sin poder contener la emoción, se arrodilló frente a ella.

Tomó cuidadosamente su mano entre las suyas.

Después depositó un largo y respetuoso beso sobre su dorso.

Sus ojos brillaban de felicidad.

—Prometo que nunca te arrepentirás de esta decisión.

Essyra sonrió pero solo sentía una fría amargura y rabia.

***

A la mañana siguiente,

Alana abandonó discretamente sus aposentos. Miró hacia ambos lados del corredor para asegurarse de que nadie la estuviera observando.

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