Si no hubiera estado al borde de la muerte, Elías seguiría aferrado a sus necedades, incapaz de dejar en paz a Isabela. Habría seguido empeñado en conquistarla, en tratarla de maravilla con la esperanza de volver a casarse con ella.
Pero con este accidente, le había tocado verle la cara a la calaca antes de regresar.
Y luego estaba ese extraño sueño. Haber vivido esa separación tan dolorosa con ella en su mente le hizo darse cuenta de algo: la felicidad de Isabela era lo único que importaba. Aunque no fuera a su lado, debía desearle lo mejor.
Que ella fuera feliz era lo primordial.
En ese sueño, se la pasaba llorando arrepentido frente a la tumba de Isabela, jurando que si hubiera otra vida, la trataría como a una reina y sería la única mujer que amaría.
Al despertar, entendió que en la vida real había cometido exactamente la misma pendejada. La vida ya le había dado la oportunidad de estar con Isabela, de amarla solo a ella, pero él no supo valorarlo.
Y dejó que esa oportunidad se le escapara de las manos.
—Estoy segura de que Álvaro la hará muy feliz. Isa ya no es la misma de antes, ha cambiado muchísimo; es como si fuera otra persona —dijo su abuela.
Le dolía ver así a su nieto, pero entendía que lo de él con Isabela ya era caso perdido.
La forma en que Isabela miraba a Elías ahora era de pura indiferencia; sin amor, pero tampoco sin odio.
—Ya no le des vueltas al asunto, duérmete un rato.
Elías asintió.
Después de llevar tanto rato despierto, ya se sentía agotado.
Al quitarse ese enorme peso de encima, no tardó en quedarse dormido.
Su abuela se quedó viéndolo dormir y, tras un largo rato, dejó escapar un suspiro.
Mientras tanto, Jimena por fin recibía respuesta de Vicente.
Elías no quería verla en ese momento.
¡Que no quería verla!
¡Después del terrible accidente que había sufrido, él se negaba a recibirla!
Ahora sí, había perdido a Elías para siempre.
Y también a Rodrigo.
Los dos hombres que habían estado a sus pies desde que eran niños le habían dado la espalda.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda