Entrar Via

Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 1128

Como si tuviera ojos en la nuca, Isabela se hizo a un lado y esquivó la almohada con elegancia.

Volteó a mirar a una furiosa Jimena y, con tono burlón, soltó:

—¡Fallaste, fallaste!

Jimena estaba tan furiosa que habría saltado de la cama para darle una paliza si no estuviera tan débil.

Por supuesto, Isabela no le dio esa oportunidad y se marchó triunfante.

Álvaro la esperaba en la pequeña sala contigua. Al verla salir con tan buen humor, se acercó, le tomó la mano con naturalidad y le preguntó:

—¿Terminaste de disfrutar el espectáculo?

—Sí, y me siento maravillosamente bien. Fue increíble, esta noche voy a dormir como una reina.

Álvaro la miró con profunda ternura.

—La próxima vez que suceda algo así, venimos de nuevo.

—Me parece perfecto.

Desde adentro de la habitación, Rodrigo y Jimena escucharon el insufrible intercambio de la pareja; la expresión de ambos se volvió aún más oscura.

Álvaro se llevó a Isabela de allí.

Jimena estalló contra su marido:

—¡Sabías perfectamente que no venía con buenas intenciones y aun así la dejaste entrar! Solo quería ver mi miseria y burlarse de mí.

—Ya estaba aquí, y Álvaro venía con ella, no podía detenerlos —se justificó Rodrigo, intentando calmar las aguas—. Ya basta, es tarde, deberías descansar. Yo me acostaré en el sillón de afuera un rato. Mañana no podré quedarme a acompañarte, le diré a mi madre que venga.

—Tengo que ir a la casa, todo este asunto debe tener una resolución.

En el pasado, su padre confiaba plenamente en dejarle el Grupo Méndez en sus manos. Después de todo, contando con Elías como aliado y la cooperación profunda entre ambas familias, mientras el Grupo Silva se mantuviera en pie, al Grupo Méndez le iría de maravilla.

Pero entonces su padre tuvo a ese otro hijo. Iván era un niño muy astuto y tenía a su madre al lado, quien le endulzaba el oído a su padre todas las noches en la cama. Esto solo causaba que Rodrigo, el hijo mayor de la primera esposa, fuera quedando relegado al olvido.

Para empeorar las cosas, su relación con Elías iba en picada, y Elías ya no estaba dispuesto a apoyarlo incondicionalmente como antes.

Rodrigo ya no estaba tan seguro de poder heredar todo el Grupo Méndez para cuando su padre finalmente decidiera jubilarse.

Si su padre aún parecía darle cierta importancia y algo de poder en la empresa, era solo porque Iván Méndez todavía era muy joven.

—No te preocupes, no dejaré que este asunto quede así. A esa señora Nuria le costará muy caro —prometió Rodrigo—. Hasta Isabela ya se enteró, la imagen de la suegra malvada ya está circulando. El día de la boda, cuando salgas del hospital, ve directo a la ceremonia para que todos vean lo mal que te trató.

—Para salvar las apariencias, mi padre tendrá que darnos una respuesta a nosotros y a tu familia. Él lo solucionará.

Como mínimo, tendría que hacer a un lado a esa Valdez por un buen tiempo, y de paso darles a ellos una buena compensación económica.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda