—Antes, todo el mundo la respetaba a usted, pero mírese ahora. Cuando asiste a los eventos, ¿a quién le rinden pleitesía? A Isabela. Todos buscan ganarse su favor, mientras que a usted, la ilustre heredera Castillo y señora de los Méndez, le dan la espalda.
—La gente se ríe de usted a sus espaldas. Y recuerde cada vez que ha intentado ponerla en su lugar: ella siempre llama a la policía sin dudarlo, sin importarle el hecho de que alguna vez fueron cuñadas. Gracias a eso, su reputación impecable está en la basura.
—Sin mencionar que ella sabe perfectamente toda la verdad sobre su aborto y por qué tuvo que provocarlo.
Ulises se inclinó ligeramente hacia delante y susurró con frialdad:
—Jimena, si yo estuviera en sus zapatos, hace mucho que habría mandado eliminar a Isabela. La única manera de que usted tenga una buena vida es que ella desaparezca.
El rostro de Jimena se tornó de un color cenizo.
Odiaba a Isabela con toda su alma. Deseaba verla muerta, sí, pero nunca había considerado ensuciarse las manos de esa manera. Aún le quedaba algo de cordura para entender que el asesinato se pagaba con sangre.
Por más que lo planeara al detalle, siempre habría errores y la policía terminaría encontrándola.
Hoy en día, con tanta tecnología, incluso los casos sin resolver de hace décadas terminaban resolviéndose. Si se atrevía a ordenar su muerte, jamás podría escapar del peso de la justicia y acabaría muerta también.
Ella quería que Isabela muriera para poder disfrutar de la vida.
No quería irse a la tumba junto con ella. Creía fervientemente que valía mucho más que Isabela y que arriesgar su vida por acabar con la de ella sería el peor negocio del mundo.
—Si usted la elimina y luego busca el consuelo de Elías, se dará cuenta de que él aún alberga sentimientos por usted. Sería facilísimo manipularlo y recuperarlo. Él es un hombre obstinado, y si vuelve a enamorarse de usted, jamás se casará con otra.
—Y si no se casa ni tiene hijos, ¿quién sabe? Tal vez termine dejándole todo su patrimonio personal. ¡Se convertiría en la mujer más rica de Nuevo Horizonte! Solo piénselo: la fortuna de Elías Silva por sí sola vale más que las empresas de muchas familias importantes.


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