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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 874

Tras colgar, Isabela recordó que su intención era devolverle el coche, pero Elías había logrado cambiar el tema.

Miró el llavero en su mano y decidió que esa noche conduciría el auto nuevo hasta la casa de él para dejarlo allá. Al fin y al cabo, eran vecinos.

Con ese plan en mente, regresó al mostrador.

Unos minutos después llegó Álvaro. Como de costumbre, traía un ramo de rosas.

Al entrar, se convirtió en el centro de atención; todos los clientes voltearon a verlo.

Álvaro caminó directo hacia Isabela, le entregó las flores y la miró fijamente con sus ojos oscuros, esbozando una sonrisa.

—Isabela, buenas noches. Son para ti.

—Gracias, están hermosas, me encantan —dijo ella mientras las recibía e inhalaba su aroma.

Los ojos de Álvaro brillaron.

—Me alegra que te gusten.

Se sentaron y él preguntó:

—¿Estás bien por lo del accidente de la tarde?

—Yo estoy bien, el coche fue pérdida total.

—Lo importante es que tú estés a salvo. El coche se repone. ¿Quieres que mañana te acompañe a la agencia a ver uno?

Quería regalarle uno él.

—Gracias, pero no hace falta. Tengo varios en el garaje.

Isabela hizo una pausa y añadió:

—Elías fue a comprarme uno en la tarde. Mira, es ese que está estacionado afuera. No lo quise aceptar, pero tiró las llaves y salió corriendo.

Álvaro arqueó una ceja.

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