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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 876

Álvaro se mantuvo firme al lado de Isabela y dijo con seriedad:

—Señorita Valentina, esto es un asunto privado entre Isabela y yo, no le incumbe.

—Usted entró insultando y Isabela solo se defendió. No veo que haya hecho nada malo.

—¿O esperaba que le diera las gracias por insultarla?

Álvaro admiraba esa combatividad en Isabela.

No era de las que buscaban pleito, pero tampoco se dejaba pisotear. Si tenía la razón, peleaba por ella.

Valentina estaba que echaba humo.

Que Isabela la insultara le molestaba, pero que Álvaro la defendiera le hervía la sangre.

—Álvaro, ¿qué tiene ella de bueno? ¿Por qué te gusta tanto? Dime, ¿en qué soy menos que ella?

En una mesa cercana, una pareja joven que había estado observando todo el espectáculo intervino. La chica habló:

—Yo creo que en calidad humana te gana por mucho la dueña.

—El muchacho guapo tiene razón —añadió el novio—. Tú llegaste insultando, ¿y te quejas de que te contesten?

—Además, ¿quién dice que una mujer divorciada no vale? Tienen todo el derecho de buscar su felicidad. Son libres.

Valentina los miró incrédula.

—...¡Me pegó! ¿No vieron que me pegó?

—Lo vimos —respondió la chica—, y creo que te salió barato. Si fuera yo, no paraba hasta lavarte la boca con jabón. Qué boca tan sucia tienes, te hace falta educación.

—Señorita, no tenga piedad con gente así. Si la vuelve a insultar, dele otro trancazo. Mucho dinero y mucha cuna, pero se nota que es de las que creen que por tener lana pueden humillar a todos.

—Exacto.

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