Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 100

Capítulo 100 Visto así, en realidad no estaba equivocado...

—Solo quería que me explicaras el...

—¿Qué diferencia hay?

Ni siquiera había terminado de decir que quería que le explicara un problema de la tarea cuando él ya la había interrumpido.

Después de eso, los cinco dólares regresaron a su bolsillo y él se alejó de ella como una ráfaga de viento, diciendo: —¡Tu servidor todavía no cae tan bajo como para estar cobrando por eso!

A eso se refería él con que ella lo había buscado para que le explicara.

Seguramente Adrián solo recordaba ese evento de forma borrosa; había olvidado el contexto y los motivos.

Solo ella lo recordaba. En aquellos años de incertidumbre pero determinación, ambos habían sido testigos de los momentos más difíciles del otro.

Pero, pensándolo bien, aquello no era más que una mancha amarga en sus recuerdos de juventud; era mejor olvidarlo.

La llamó su abuelita, interrumpiendo sus pensamientos.

—Él... ¿él ya lo sabe? —le preguntó Mercedes en voz baja.

Olivia miró de reojo la espalda de Adrián, que estaba en la cocina, y negó mientras bajaba la voz.

—Por ahora no quiero decirle nada, pero lo haré más adelante.

Mercedes sonrió y le acarició el cabello.

—Está bien. Voy a apoyar cualquier decisión que tomes, siempre y cuando seas feliz.

A Olivia se le llenaron los ojos de lágrimas y se recargó en el hombro de su abuela.

Cuando Adrián terminó de preparar la comida y sacó la charola, ella seguía abrazada a su abuelita.

Él dejó los tazones en la mesa y las miró con ternura.

—Ya está la comida.

El caldo estaba humeando y desprendía un aroma delicioso.

Olivia solo había tomado una taza de café en todo el día, mientras le compraba pastel a su abuela en el camino, y después de pasar tanto tiempo revisando casas, tenía muchísima hambre. Ayudó a Mercedes a sentarse a la mesa.

—Yo solo espero que a los dos les vaya muy bien.

—Estamos de maravilla —respondió Adrián mientras miraba a Olivia—. Hoy incluso fuimos a ver una casa nueva. Cuando nos mudemos, se va a ir a vivir con nosotros.

Mercedes miró a Olivia. Era obvio que Adrián no tenía ni la menor idea de lo que su nieta estaba planeando en realidad.

Terminaron de comer rápido. En menos de diez minutos los platos estaban vacíos y Adrián comenzó a recoger la mesa.

La abuelita no quería que él lo hiciera, pero él la detuvo diciendo: —No se preocupe. Si todavía pudiera prepararle de comer a mi abuela o lavarle los trastes, no sabe lo feliz que sería.

El ambiente se volvió pesado por un instante.

Él también había tenido una abuela que lo amaba profundamente. Lamentablemente, aquel joven que juró que cuidaría de ella cuando creciera, ya era un hombre, pero su abuela ya no estaba.

—A veces envidio mucho a Olivia por tener a alguien como usted que la quiera tanto...

Dijo esto mientras estaba en la cocina con Mercedes.

Olivia se quedó afuera. En el exterior, el sonido de los grillos de principios de verano se escuchaba una y otra vez. La voz de él, en medio de ese ruido constante, se percibía distante, con una seriedad nostálgica. 

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)