Capítulo 106 Al final, decidió no complicarse más.
Le mandó su ubicación por mensaje al doctor.
—¿A quién le escribes?
Parecía que Adrián tenía un radar instalado. ¿Sonaba una alarma cada vez que ella se movía o qué?
A Olivia no le dio la gana contestarle. Se levantó para recoger la mesa y le preguntó a Mercedes: —Abuelita, cuando cocinaste, guardaste un poco de comida, ¿verdad?
Siempre que ella iba de visita, la abuela preparaba de más y, si las porciones eran muy grandes, apartaba un pocO.
—Sí, guardé dos platos —respondió Mercedes.
—Qué bueno, porque ahora viene una visita y seguro no ha cenado.
—Uy, entonces no alcanza. Voy a preparar unas verduras rápido, ahorita vengo —dijo la abuela, y se fue a toda prisa a la cocina.
En la mesa solo quedaron Olivia y Adrián.
Adrián la miró fijamente.
—¿Quién va a venir?
—No lo conoces —contestó Olivia, con tono desinteresado.
—¿A quién conoces tú que yo no conozca? "Señora Vargas", que no se te olvide que nos conocemos desde que teníamos quince años.
Siempre que la llamaba así, lo hacía con tono sarcástico.
Olivia pensó que ese hombre ya había perdido la cabeza. "¡Pasamos los cuatro años de universidad separados! ¿Conoce a todos mis compañeros de la Escuela Nacional de Danza?" Le dio pereza seguir discutiendo con él y se levantó para limpiar la mesa.
—Siéntate —le ordenó, jalándola hacia abajo para empezar a recoger los platos él mismo.
Olivia dejó que se encargara y salió de la casa.
Aunque había mandado la ubicación, no era seguro que el doctor diera con el lugar fácilmente.
Después de lavar los platos y dejar la mesa brillando de limpia, Adrián salió a buscarla. La vio parada en la entrada, recargada contra la pared de ladrillos.
Llevaba el cabello recogido en una cola de caballo despeinada y una playera blanca muy sencilla.
En ese instante, el tiempo pareció retroceder; vista de espaldas, se veía igualita a cuando estaban en la preparatoria.
—Olivia, ¿a quién demonios estás esperando?
Se hizo a un lado.
—Pase, doctor Fuentes. Disculpe mis malos modales, no sabía que iba a venir, si no, habría ido a recogerlo.
El doctor Fuentes asintió con una sonrisa.
—No se preocupe. De hecho, estaba por aquí cerca en una campaña de salud comunitaria y me quedaba de paso.
Ambos caminaron a paso lento para no dejar atrás a Olivia.
Mercedes ya había terminado de preparar las verduras y tenía la mesa puesta. Cuando se enteró de que el doctor iba a darle tratamiento a su nieta, se puso muy feliz.
Como era la hora de cenar, y aunque el doctor Fuentes fue muy educado y quiso negarse, Olivia, la abuela y Adrián le insistieron muchísimo en que comiera algo antes de empezar.
Al doctor no le quedó de otra que aceptar con una sonrisa. Cenó algo ligero, descansó unos minutos y luego empezó a ponerle las agujas a Olivia.
Durante todo el proceso, nadie hizo ni el más mínimo ruido para no interrumpir al doctor.
Cuando terminó el tratamiento, Olivia se quedó acostada reposando, mientras Adrián acompañaba al doctor Fuentes afuera para tomar una taza de café.
Olivia solo alcanzaba a escuchar el murmullo de sus voces, pero no lograba entender de qué estaban hablando.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...