Capítulo 132 -Señorita, ¿se encuentra bien? -Escuchó que alguien gritaba a sus espaldas, al mismo tiempo que sentía cómo la sostenían para no caer. Vagamente, reconoció la voz de la mujer policía de hace un rato.
Pero no le dio tiempo de responder que estaba bien; se desplomó en los brazos de la oficial y perdió el conocimiento.
Olivia sentía el cuerpo muy pesado, tan agotada que durmió por muchísimo tiempo.
Cuando despertó, todavía aturdida, el entorno le pareció familiar. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que no estaba en la casa de su abuelita, sino de regreso en la casa que compartía con Adrián. Estaba acostada en la cama de su habitación.
Cof, cof.
La garganta le raspaba, así que tosió un poco.
-¡Señora! -Rosa la escuchó toser y se acercó a la puerta-. ¿Ya despertó? ¿Quiere que le traiga un vaso con agua?
-Pase -respondió Olivia, notando que sonaba ronca.
Rosa abrió la puerta y entró con un vaso de agua tibia en la mano. Ayudó a Olivia a incorporarse un poco y le dio de beber.
-¿Cómo llegué aquí? -preguntó Olivia, quien solo recordaba haber tenido un enfrentamiento con Adrián y sus amigotes en la delegación, para luego desmayarse en la entrada.
-El señor Adrián la trajo cargando -explicó Rosa-.
Dijo que usted no se sentía bien y llamó a un médico para que la revisara. El doctor nos aseguró que no era nada grave, que seguro era puro cansancio. El señor me pidió que la dejara descansar, como tenía asuntos que atender, se tuvo que ir.
Olivia asintió.
En verdad estaba agotada; no solo era un desgaste físico, sino también emocional.
-Ah, por cierto, su abuelita llamó hace rato y el señor le contestó -añadió doña Rosa-. No le mencionó que usted se había sentido mal, creo que para no preocuparla. Solo le dijo que había tenido un día pesado, que estaba dormida aquí en la casa y que hoy no iría a visitarla.
-Páseme mi celular, por favor -pidió Olivia, asintiendo nuevamente.
Ese infeliz de Adrián seguramente estaba aterrado de que la abuela se enterara de las porquerías que había hecho. Pero, a fin de cuentas, evitar que su abuela se angustiara era algo en lo que ambos estaban de acuerdo.
Habló un rato más con su abuelita hasta que esta le pidió que siguiera descansando y colgaron.
Al revisar los mensajes en su celular, Olivia notó que tenía un mensaje nuevo de Vianney.
Olivia le respondió con el emoji de la mano haciendo la señal de "ok".
No necesitaron decirse nada más; ambas entendieron a la perfección.
Olivia estaba segura de que esta vez había salido ganando, pero la victoria le dejaba un sabor amargo y una terrible sensación de impotencia.
Todo lo ocurrido le había dejado una lección muy clara: su poder era insignificante, y durante los últimos cinco años se había encerrado en un mundo diminuto.
Cuando Adrián le advirtió que no escatimaría en gastos, ella supo que usaría todo su dinero e influencias. En cambio, ella, con su problema en la pierna y cinco años de aislamiento, no tenía ni un solo contacto útil. Carecía de los recursos necesarios para hacerle frente a su amenaza de destruirla a cualquier costo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...