Capítulo 135 La cara de Adrián cambió.
—¿Qué haces?
—Tengo que desinfectarme. Ya te dije que tienes las manos sucias —dijo Olivia. Después de rociar el líquido, dejó la botella de alcohol sobre el buró con tranquilidad.
—Tú... —Adrián se sintió provocado una vez más.
Olivia le dio la espalda, se acostó y cerró los ojos para dormir.
Las sábanas recién puestas tenían un aroma muy suave y resultaban bastante cómodas. Lo que hiciera Adrián la tenía sin cuidado.
Un rato después, Adrián dijo a sus espaldas:
—Olivia, tengo un par de cosas que preguntarte.
Se quedó callada, sin abrir los ojos.
—¿Cómo conseguiste los videos de seguridad?
Vaya, ella ya lo sabía. El hecho de que él volviera a casa a esas horas no auguraba nada bueno. Por supuesto que no pensaba decirle nada, así que siguió en silencio.
—En serio no tenía idea de que fueras tan hábil. ¿ Quién te enseñó? ¿Fue Julián? —Al pronunciar ese nombre, su tono se volvió hostil.
—Claro que no —respondió Olivia, obligada a hablar para evitar que culpara a Julián injustamente.
—Entonces, ¿quién fue? Dime.
Al parecer, ¡él no la dejaría en paz hasta sacarle la verdad!
Olivia se lo dejó muy claro:
—No pierdas tu tiempo, no te voy a decir nada.
—No seas ingenua. ¿En serio crees que no pnedo averiguarlo usando la tecnología de hoy en día?
Al escuchar su tono persuasivo, ella se dio la vuelta para mirarlo de frente.
—¡Pues, de hecho, no vas a poder!
Dicho esto, le agitó el celular en la cara.
—Sí—confirmó Adrián—. Lo siento mucho, pero tengo que proteger a Pau. Ella fue mi única luz en el momento más oscuro de mi vida.
Sintió que el alma se le caía a los pies, y su ánimo decayó.
¿En qué estaba pensando Adrián? ¿Cómo se atrevía a decirle a su propia esposa que otra mujer era su" única luz", y todavía tener el descaro de pedirle ayuda?
—Escucha —continuó Adrián—. Ya sabes que mi abuela es la persona más importante de mi vida. Pau y su mamá le salvaron la vida. La mamá de Pau es doctora, y cuando mi abuela estuvo enferma, ella era la especialista a cargo. En aquel entonces, como bien sabes, yo me había distanciado de mi familia. Cuando mi abuela enfermó, a mis papás no les importó. Como yo todavía estaba en la preparatoria, lo único que podía hacer era ir al hospital en la mañana, en la tarde y en la noche para llevarle de comer. Tiempo después, mi abuela me dijo que ya no tenía que ir en la mañana ni en la tarde, que había voluntarios en el hospital ayudando, así que con ir en la noche era suficiente.
Una noche, cuando fui a verla, encontré un frasco lleno de grullas de papel junto a su almohada. Me contó que se lo había regalado una voluntaria, y que esa chica le había dicho que, con la bendición de mil grullas, se iba a recuperar.
La voz de Adrián se cortó un pосо.
—Al final, mi abuela no pudo recuperarse. La bendición de las mil grullas se quedó solo en eso, una bendición. Pero, ¿tienes idea de lo que se sentía estar solo, cargando con todo el peso de un mundo tan gris? Esa muchacha que me ayudó a cuidar de mi.
abuela y que iluminó mi oscuridad con esas grullas de papel fue Pau. Yo juraba que nunca tendría la oportunidad de conocerla en persona, pero luego nos cruzamos en la universidad. Por eso, sin importar el tipo de persona que sea, para mí siempre será esa luz.
Olivia lo escuchó en silencio, hasta que al final no pudo evitarlo y se rio.
"Adrián, ¿en serio estás tan seguro de que esa voluntaria de las grullas de papel fue Paulina?"

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...