Capítulo 14 Olivia sintió que la realidad la golpeaba de nuevo, obligándola a ver las cosas como eran. Siempre creyó que Adrián había comprado aquel departamento de una sola planta pensando en su pierna lastimada, para facilitarle la vida. Pero no...
Resultó que aquel era el hogar ideal que él había soñado con Paulina. Los espacios amplios, las lámparas de diseño europeo, los inmensos ventanales de piso a techo, las alfombras estilo marroquí, los sofás de tela, el comedor importado...
Absolutamente todo era del gusto de Paulina. Afuera, la voz de ella seguía taladrándole los oídos.
-¡Dios mío, Adri! ¡No puedo creer que tengas tantas muñecas! -exclamó ella con entusiasmo-. ¿En serio conseguiste todos los modelos? ¿Cómo le hiciste para juntar la colección completa?
Beto intervino en ese momento.
-No importa si está de viaje de negocios o si algún amigo o cliente las ve a la venta, siempre se acuerda de traerlas.
Olivia escuchaba desde la habitación, con la mano aferrada al picaporte, temblando ligeramente de furia.
En su memoria resonaba una conversación muy distinta.
-¿Para qué compraste tantas muñecas? -Había preguntado ella una vez.
-Es que me preocupa que te aburras sola en casa - le había contestado él con naturalidad-. Aunque no hablan, llenan los espacios y hacen que la casa no se sienta tan vacía.
"Ja..." Olivia sintió una risa amarga subirle por la garganta.
Claro que la casa no se sentía vacía.
Ese lugar era supuestamente el hogar de su matrimonio con Adrián, pero el fantasma de Paulina siempre había vivido allí. ¿Cómo iba a estar vacío? El comedor, la sala, la ventana...
En cada rincón, a cada momento. Aunque ella no estuviera físicamente, todo eran recuerdos suyos, su presencia impregnaba las paredes. ¿Cómo iba a sentirse vacío?
Incluso llegó a preguntarse si, cuando Adrián dormía con ella, con esa distancia física que a veces ponían en la cama, en su imaginación no estaría acostada Paulina entre los dos. La indignación pudo más que la prudencia y abrió la puerta.
Quería ver si, mientras recordaban con tanto descaro su "profunda amistad", tenían la decencia de reconocer que la señora de la casa estaba presente.
Aunque se fueran a divorciar, todavía no firmaban nada, ¿o sí?
-Por favor, no te enojes... no era mi intención... Yo solo... solo... En serio no es lo que piensas, estás malinterpretando mi relación con Adri... -dijo con voz temblorosa, cubriéndose la cara-. Si tanto te molesta que esté aquí, mejor me voy.
Se dio la vuelta, haciendo el amago de salir corriendo.
Pero Adrián y su séquito de incondicionales no iban a permitir que se fuera así.
No solo Adrián le bloqueó el paso, sino que Beto y el resto de los amigos la rodearon protectoramente, colocándose detrás de ella y lanzando miradas furibundas contra Olivia, como si acabara de cometer el peor de los crímenes. Beto estaba especialmente indignado.
-Mira, no es nuestro lugar decir nada, pero nos duele ver que traten así a Pau. ¡No es justo que le hagan pasar estos corajes!
¿Que no era su lugar decir nada?
Beto acababa de poner a Adrián contra la pared. El mensaje era claro: "O eliges a Paulina o a tu esposa".
Si elegía a la esposa, quedaría mal con todos sus amigos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...