Capítulo 13 El texto que Paulina había escrito para acompañar la foto decía:
"La mayor felicidad del mundo es que, después de haber vivido tanto, todavía exista alguien que te consienta como a una bebé. Gracias por seguir aquí, mi príncipe".
Así que esa era la sorpresa que Adrián le tenía preparada.
"Vaya sorpresa...", pensó Olivia con amargura.
La única vez que ella y Adrián habían ido juntos al súper fue poco después de casarse. En aquella ocasión, Adrián había pasado un fin de semana en casa y ella, empeñada en construir una atmósfera hogareña y cálida, lo convenció de ir a hacer las compras.
Por aquel entonces, Olivia todavía soñaba despierta con un matrimonio feliz: las tres comidas del día juntos, el paso de las estaciones, ir de compras, regresar a casa, tomar una copa al atardecer y recibir juntos cada amanecer y anochecer...
Lamentablemente, todo aquello no fue más que una fantasía.
En esa única visita al súper, se encontraron con un conocido de él. No supo si era un pariente o un socio, pero alguien lo llamó por su nombre al verlo de frente.
La primera reacción de Adrián fue apartarse de ella, poniendo distancia entre los dos.
-¿Qué onda, Adri? ¿De compras? -le preguntó el hombre para saludar.
-Sí, así es -respondió él-. Aquí nada más, dando la vuelta yo solo.
"Yo solo".
Esa frase se clavó como otra daga en su matrimonio.

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