Capítulo 13 El texto que Paulina había escrito para acompañar la foto decía:
"La mayor felicidad del mundo es que, después de haber vivido tanto, todavía exista alguien que te consienta como a una bebé. Gracias por seguir aquí, mi príncipe".
Así que esa era la sorpresa que Adrián le tenía preparada.
"Vaya sorpresa...", pensó Olivia con amargura.
La única vez que ella y Adrián habían ido juntos al súper fue poco después de casarse. En aquella ocasión, Adrián había pasado un fin de semana en casa y ella, empeñada en construir una atmósfera hogareña y cálida, lo convenció de ir a hacer las compras.
Por aquel entonces, Olivia todavía soñaba despierta con un matrimonio feliz: las tres comidas del día juntos, el paso de las estaciones, ir de compras, regresar a casa, tomar una copa al atardecer y recibir juntos cada amanecer y anochecer...
Lamentablemente, todo aquello no fue más que una fantasía.
En esa única visita al súper, se encontraron con un conocido de él. No supo si era un pariente o un socio, pero alguien lo llamó por su nombre al verlo de frente.
La primera reacción de Adrián fue apartarse de ella, poniendo distancia entre los dos.
-¿Qué onda, Adri? ¿De compras? -le preguntó el hombre para saludar.
-Sí, así es -respondió él-. Aquí nada más, dando la vuelta yo solo.
"Yo solo".
Esa frase se clavó como otra daga en su matrimonio.
Al ver la foto de Paulina sentada en el carrito, siendo tratada como una niña consentida, esa familiar sensación de tragar vidrios la asaltó de nuevo. Era como tener una espina de pescado atorada en la garganta: no subía ni bajaba. Paulina había publicado eso hacía apenas media hora, pero ya tenía muchísimos comentarios.
Olivia abrió la sección de respuestas por curiosidad y se sorprendió al ver que la mayoría eran críticas.
"¿Qué edad tiene? ¿No le da pena?" "Qué asco los zapatos todos sucios donde la gente pone su comida. De solo pensarlo se me revuelve el estómago".
"¿De verdad cree que se ve muy tierna? Por Dios, consíganse un hotel".
Era raro ver que la opinión pública cambiara de esa manera en su contra. En ese momento, Olivia escuchó que se abría la puerta de la entrada, seguida de un alboroto de voces. Había llegado mucha gente, pero la voz que resonaba con más fuerza era la de Paulina.
-¡Guau! ¡Adri! ¡Este sofá! ¡El ventanal! ¡La mesa! ¡La lámpara! ¡Y la alfombra! ¡Está increíble, en serio! ¡Adri, no puedo creer que te acordaras del estilo de decoración que planeamos para nuestra casa! ¿AI final convertiste todo eso en tu hogar? ¡Adri! ¡Qué espacioso se ve! ¡Yo te dije en ese entonces que un departamento de piso completo se veía mejor! ¡Tú estabas necio con que una mansión era mejor! ¿Ya ves que el departamento sí estaba más padre?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...