Capítulo 141 —Tal vez... tú... no lo hiciste a propósito... —Paulina titubeó mientras miraba a Adrián—. Adri, a lo mejor Olivia no se dio cuenta...
Olivia sonrió y miró a Adrián.
—¿Y tú le crees?
Él no le respondió.
—¿En serio crees que con mi pierna así, no puedo ganarle a alguien que está en perfectas condiciones?
—insistió Olivia.
—Adri, yo... yo no quise lastimarla. Sé que Olivia tiene problemas con su pierna y, además, doña Rosa la estaba ayudando... —La voz de Paulina se quebró, a punto de llorar otra vez.
Adrián ignoró la discusión. Se sentó en una silla y su mirada perdió brillo.
—Lo hecho, hecho está. No tiene caso seguir peleando por esto. Doña Rosa solo tiene una opción ahora.
—¡Qué opción ni qué nada! —Olivia sentía unas ganas tremendas de aventarle el vaso de agua de la mesa en la cara—. ¿Por qué no quieres hablar de lo que pasó? ¡Porque sabes que tu querida Pau está mintiendo! Hay cámaras en la casa, ¡revisa tu celular y verás la verdad! ¡Deja de hacerte el tonto! ¡Ustedes dos, par de cínicos, no tienen ningún derecho a ponerme condiciones!
Olivia ya no quería seguir lidiando con ellos. No tenía ganas de insultarlos ni de hacer corajes. Lo único que pedía era que se largaran a vivir su romance a otra parte y la dejaran en paz.
—¡Olivia! —exclamó Adrián con tono severo, dando unos golpecitos en la mesa de centro—. Lo que haya pasado no importa. El trato es este: doña Rosa se va y su hija pierde la escuela. Si no quieres que eso pase, te toca ayudarla.
"Ah, conque de eso se trata", pensó Olivia, por fin entendiendo el juego de su esposo.
No importaba lo que hiciera su princesita Paulina, Adrián siempre iba a ponerse de su lado.
Se rio.


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