Capítulo 144 —Aceptó —dijo Adrián—. Podemos contratar a los mejores abogados para defender a Pau y reducir su responsabilidad al mínimo. Sin embargo, salir de esto sin una sola marca en su historial va a ser casi imposible.
Beto estaba furioso.
—Pau es impecable, ¿cómo va a tener una mancha en su expediente? Aparte de pagar una multa, ¡ni de broma puede pisar una celda! ¡Ella no aguantaría pasar por algo así!
—Pues así son las cosas. Las tres condiciones que puso Olivia no son nada del otro mundo. Cualquier problema que se arregle con dinero no es un problema en serio —Adrián acababa de quitarse un peso enorme de encima y, en ese momento, se veía bastante aliviado.
—¡También aceptaste no casarte con Pau! —Beto volteó a ver a Paulina y, al verla con los ojos llenos de lágrimas, sintió muchísima lástima por ella.
Adrián sonrió un poco.
—No tengo intención de volver a casarme con nadie.
¿Qué quería decir con eso?
Beto arrugó la frente, pensativo, hasta que por fin entendió. Se acercó corriendo a Paulina y le susurró:
—Ya escuchaste a Adri. Aunque no se case contigo, tampoco se va a casar con nadie más. ¿De qué te preocupas? De cualquier manera, eres la única en su vida.
Sin embargo, Paulina no cambió su mala cara.
Estaba muy bien decirlo, pero el matrimonio era lo único que daba seguridad. Así como Olivia, que ese mismo día se había dado el lujo de actuar con tanta arrogancia solo por tener un acta, ¡con el poder de quitarle todo lo que Adrián le había regalado! Si ella nunca lograba casarse con él, ¿de dónde iba a sacar esa seguridad? ¡Sus futuros hijos siempre serían ilegítimos!
—Y tú, ¿qué tanto piensas? —le preguntó Beto.
Como Paulina no podía decirle lo que estaba pensando, se limitó a murmurar:
—Si me voy de la empresa, ¿de qué voy a vivir?
—¡Ay, por favor! ¿Crees que Adri no tiene para mantenerte? —Beto se rio de ella—. Además, ni que supieras hacer mucho. Llevas un buen rato en la oficina y, la verdad, ¿qué haces? Te la pasas en tu lugar maquillándote, comprando cosas en internet o viendo videos.
—Beto... —Paulina estaba que se la llevaba el diablo con él. ¡Cómo era posible que no entendiera nada!
Desvió la mirada y puso cara de niña tímida y afligida.
—No es eso. Es que me siento muy mal por haberte causado tantos problemas.
—Claro que no —respondió Adrián con mucha dulzura —. A todos nos encanta consentirte, ¿cómo vas a causar problemas?
—¡Vamos! ¡A celebrar que nuestra princesa Pau está a salvo! —gritó Beto mientras él y Nico los alcanzaban por detrás. En ese momento, no les quedaba ni una gota de la seriedad que se esperaba de los ejecutivos de una empresa—. ¿Invita el jefe?
—Me parece bien —Adrián se rio.
¿Cuándo no invitaba él? Era el líder del grupo desde la época de la universidad. Después de tantos años, eran más unidos que una verdadera familia y, como era de esperarse, él siempre se encargaba de protegerlos a todos.
El grupo se dirigió al restaurante donde siempre se juntaban. Por su parte, Olivia había pensado ir a casa de su abuelita, pero decidió esperar a que se resolvieran todos esos problemas absurdos primero.
Así que, después de ir a sus sesiones de acupuntura y rehabilitación, regresó a casa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...