Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 154

Capítulo 154 Arrugó la frente, con la mirada nublada, y observó la cara que tenía enfrente.

—¿Por qué tiraste mi carta de amor? Era mía — murmuró.

—¡Yo era el jefe de grupo! —Adrián se puso serio—. ¡En la escuela no dejaban tener novio!

Olivia arrugó la frente de nuevo. ¿Esa era su excusa?

Le dio un golpe en el hombro con fuerza.

—¿A ti qué te importa? ¡Solo eras el jefe de grupo, no el director! Esa carta era mía, jera privada! ¿Qué tenías que ver tú en eso? ¡Con qué derecho la tiraste!

Estaba medio borracha y, aunque sus golpes no dolían tanto, sí le estaba poniendo ganas. Cada puñetazo caía seco contra el hombro y el pecho de él.

—¿Te molesta tanto? —Él le agarró las manos—. ¿Te molesta tanto que la haya tirado?

—¡Pues claro que me enoja! Si alguien me escribe una carta de amor... —De pronto, le llegaron recuerdos borrosos de la preparatoria.

Decían que no se podía tener novio, pero a esa edad, ¿ a quién no le gustaba alguien? Por ejemplo, le gustaba Adrián en secreto. Sin embargo, en toda la prepa, jamás le gustó a nadie. Daniela y sus otras amigas siempre recibían algún regalito o notitas de los muchachos, menos ella.

En esa época se sentía muy insegura. Venía de una casa donde ni su papá ni su mamá la querían. Desde niña solo la hacían menos, le decían que no servía para nada en comparación con Mateo, y que hasta haber nacido mujer era una desgracia.

Todo lo que hacía les molestaba. Por eso, llegó a creer que nadie la iba a querer, aparte de su abuelita; y mucho menos le iba a gustar a un muchacho.

Tampoco es que se pusiera a llorar por no recibir cartas, pero si en serio le habían escrito una, era como saber que valía la pena; al menos significaba que no le caía mal a todo el mundo.

—¿Y si te la hubieran dado, qué? ¿lbas a ser su novia?

—insistió Adrián, acorralándola.

Olivia arrugó más la frente. ¿En qué momento había dicho que quería ser su novia?

Olivia arrugó la frente todavía más. La borrachera le estaba pegando fuerte, y la cara de Adrián ya se le multiplicaba por cuatro. Sacudió la cabeza para intentar ver bien a un solo Adrián.

—Rodrigo no es como tú dices.

—¿Ah, no? ¿Entonces cómo es? —le subió el tono Adrián—. ¿Qué clase de hombre es?

—Es... muy buena persona. Si trata bien a alguien... lo hará siempre... —De hecho, Olivia no lo conocía tan bien, ni siquiera habían hablado mucho en la prepa.

Pero sí sabía que él había escondido a un perrito en los dormitorios. Un cachorro mestizo medio feo que había rescatado de la calle. Habían pasado los años y elotro día vio a ese mismo perro en sus publicaciones; ya estaba muy viejito, pero Rodrigo lo seguía cuidando bastante bien.

—¡Señora Vargas! —le gritó Adrián, a punto de explotar de furia.

—¡Olivia! —Alguien la llamó desde afuera del auto.

Intentó asomarse para ver de quién se trataba, pero unos labios cálidos la callaron.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)