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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 159

Capítulo 159 Rosa se lastimó la mano y el pie en la caída. Se torció el tobillo, que se le hinchó tanto que parecía una pelota, y le era imposible caminar. Al intentar apoyarse en el suelo con el brazo, se lo fracturó; por eso ni siquiera podía sostener bien el celular.

Olivia, por su parte, sufrió un corte en la cabeza que requirió suturas, pero fuera de eso no tenía nada más.

Se sentía un poco mareada; además del alcohol que había tomado, probablemente también se debía a la pérdida de sangre.

A Olivia le preocupaba mucho si podría tomar un vuelo largo después de que le cosieran la herida.

El médico tampoco le dio una respuesta definitiva.

Solo le preguntó la fecha de su viaje y, al calcular que aún faltaban más de diez días, sumado a que la herida no era muy grande, le indicó que tendrían que ver cómo evolucionaba la cicatrización.

Olivia y Rosa estaban internadas en habitaciones distintas. Como no tenían a nadie que las cuidara, cuando las enfermeras preguntaron por sus familiares, Olivia no dudó ni un segundo y les pidió que contrataran a dos cuidadoras profesionales..

Aunque el mareo era insoportable, Olivia se encargó de organizar todo con mucho orden. Una vez que dejó cada detalle resuelto, el cansancio la venció y se quedó profundamente dormida.

Fue un sueño muy pesado y largo.

De vez en cuando, los médicos y enfermeras entraban a la habitación y hacían algo de ruido. En cualquier otra ocasión, eso habría bastado para despertarla, pero esta vez fue diferente. Olivia siguió durmiendo de largo, ajena a lo que pasaba a su alrededor.

En la habitación de al lado, Rosa estaba muy preocupada por ella. A cada rato le pedía a su cuidadora que fuera a ver cómo seguía, pero la respuesta siempre era la misma: seguía dormida.

Eso angustiaba muchísimo a Rosa, aunque el médico le aseguró que la joven se encontraba estable y fuera de peligro.

A ella le parecía rarísimo.

"Si está tan bien, ¿cómo es posible que duerma tanto?", se preguntaba.

Pero lo que más la indignaba era otra cosa: ambas estaban internadas en el hospital y Adrián ni siquiera se había dignado a hacerles una sola llamada. Bueno, tal vez Olivia tenía el sueño muy pesado y no escuchaba su celular, pero jel celular de ella tampoco había sonado en ningún momento! ¡Y eso que ella misma lo había llamado la noche anterior! Era obvio que si le marcaba a esas horas era por una urgencia, y el muy ingrato ni siquiera le había regresado la Ilamada...

Adrián sí terminó llamando, solo que lo hizo hasta la tarde del día siguiente.

Para ese momento, Olivia apenas iba despertando.

Como se había saltado el desayuno y la comida, escuchó medio aturdida que su celular sonaba dentro del cajón, y eso fue lo que terminó por despabilarla.

Le pidió a la cuidadora que le acercara el aparato. La pantalla mostraba un nombre: Adrián.

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