Capítulo 168 —¿Abuela? ¿Olivia? —Adrián las miró con sorpresa.
La abuela, al verlo, pensó que Olivia lo había llamado.
—¡Qué bueno que llegaste, Adrián! —dijo con una sonrisa—. Siéntate, por favor. Olivia y yo ya pedimos lo nuestro. No sabíamos qué querías, así que pide tú lo que se te antoje.
Pero él no había ido para comer con ellas.
Olivia no dijo nada. Con una sonrisa a medias, rompió un pedazo del pan artesanal, lo embarró en el betún que quedaba en el plato y se lo llevó a la boca. La mezcla de sabores era deliciosa.
Adrián dudó un instante antes de sentarse junto a Olivia.
—No se preocupe, abuela. Siempre estoy ocupado y casi nunca tengo tiempo para acompañarlas a comer.
Hicieron bien en pedir primero, yo comeré cualquier cosa.
¿Qué le pasaba? ¿De tanto juntarse con esa santita se le había pegado lo hipócrita?
Adrián Ilamó al mesero y pidió un corte de carne.
Antes de que sirvieran la comida, le sonó el celular a Adrián.
Mercedes no alcanzaba a ver desde su lugar, pero Olivia sí notó la pantalla. Decía: "Mi Amor Pau".
Qué raro, Adrián no contestó y rechazó la llamada.
Eso sí que era un milagro.
Sin embargo, Paulina no iba a dejarlo en paz. Le mandó un mensaje:
"¿Dónde estás, Adri? Ya llegamos todos" —Voy rápido al baño —dijo él, poniéndose de pie.
¿Al baño?
Olivia rio.
Adrián se detuvo un momento y la miró.
Solo levantó las cejas. Por supuesto que no lo iba a delatar. Ese día era para disfrutarlo con su abuelita, y no iba a dejar que nada ni nadie les arruinara el momento.
—Adelante, tú ve —le dijo doña Mercedes con una sonrisa.
Adrián se alejó hacia el fondo del restaurante.
Hacia allá quedaban los baños, pero, casualmente, también estaban los salones privados.
—Abuelita, yo también voy rápido. Si traen la comida, ve empezando —dijo Olivia.
—Claro, niña, ve.
Olivia caminó en la misma dirección.
Cuando Olivia regresó a la mesa, ya les habían servido las entradas.
Como a su abuela no le gustaba la comida fría, Olivia le había pedido unos huevos benedictinos. La pobre mujer se le quedaba viendo al plato con cara de preocupación, sin saber por dónde empezar.
Al ver llegar a Olivia, le preguntó:
—Mija, esto se ve muy aguado. Si le meto el tenedor, ¿ no se va a escurrir todo lo de adentro? ¿Cómo me como esto? ¿Con las manos o qué?
—¡Pues cómaselo con las manos! ¡Qué más da! —se escuchó la voz de Adrián a sus espaldas.
Mercedes, que ya iba a agarrar la comida, encogió la mano al verlo. Se veía mucho más incómoda.
Él se sentó junto a Olivia y le sonrió a la señora.
—Abuela, aquí comemos como se nos dé la gana.
Negó.
—Voy a hacer el ridículo y los voy a avergonzar.
—Claro que no, abuela. A la hora de comer hay que disfrutar, sin reglas tontas. Nadie se atrevería a burlarse de nosotros —le aseguró Adrián.
Como Mercedes no se animaba, Adrián le pidió al mesero una cuchara grande.
La abuela por fin se sintió en confianza. Intentó agarrar el huevo con la cuchara, pero se le resbaló y terminó reventándolo. Y no solo eso, la yema le escurrió por todos lados: en el mentón, en la blusa y hasta en las muñecas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...