Capítulo 17 ¿En algún momento se avanzaba sin dolor?
Esa noche, Adrián no regresó a casa.
Olivia ni siquiera pensó en esperarlo. Terminó sus pendientes con una calma metódica y, antes de dormir, recibió un mensaje de Carmen invitándola a una función al día siguiente por la noche. Días atrás, una invitación así le habría parecido una ofensa debido a su condición, pero ya no sentía lo mismo.
Aceptó. Acordaron cenar juntas antes de ir a ver la obra de danza. "Mañana será un gran día", se dijo," así que tengo que descansar bien".
Pero ¿quién logra dormir cuando la emoción se apodera del cuerpo? Despertó varias veces durante la noche y esa inquietud nerviosa la acompañó hasta la tarde del día siguiente.
Sabía que los resultados del examen no estarían disponibles hasta después de las dos, pero no podía evitar revisar su correo y actualizar la página oficial una y otra vez. La ansiedad persistió hasta que llegó el correo de notificación. Entró al sitio web y, al ver la calificación total de 7 de 9, no pudo dar crédito a lo que veía.
Sabía que le había ido bien, pero no quería hacerse ilusiones. Se repetía que con un 6.5 estaría satisfecha, que eso bastaba para su área artística.
Hacía seis meses apenas había logrado un 6... Se dejó caer de espaldas sobre la cama con el celular en las manos y, de pronto, las lágrimas comenzaron a correr por su cara.
Esta vez no lloraba por Adrián, ni mucho menos por su matrimonio; Iloraba porque acababa de dar un paso enorme hacia sus sueños. Cinco años.
Cinco años matando el tiempo con novelas extranjeras, programas de radio, películas y ejercicios de práctica; todo ese esfuerzo cobraba sentido y brillaba en ese momento. Como había dormido mal, ahora que tenía los resultados y la incertidumbre se había disipado, se sintió tranquila. Tomó una siesta y, al atardecer, se preparó con energía renovada para ver a su maestra.

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