Capítulo 178 Adrián era eficiente para resolver problemas. Si él decía que estaba hecho, no había motivo para dudar.
Ahora, solo quedaba arreglar los asuntos pendientes entre los dos.
Adrián habló primero.
—Olivia, ya hice todo lo que me pediste. La casa está vendida, y recuperé los bolsos y regalos para convertirlos en efectivo. Aquí tienes tu dinero.
Sacó su celular y le hizo la transferencia a su cuenta de banco.
Ella revisó la cantidad rápidamente. El total cuadraba bastante bien.
—Para que veas que hablo en serio, te voy a llevar a la casa. Ya cambió de dueño y el comprador está a punto de empezar a remodelar —dijo Adrián mientras encendía el auto—. En cuanto terminemos de verla, espero que cumplas tu parte del trato y vayamos a la delegación.
Olivia todavía tenía la mano vendada con gasas y la herida de la cabeza apenas le estaba sanando.
Él pareció notarlo y suspiró largo.
—Sé que presionarte con esto no es muy considerado de mi parte, pero es algo que tenemos que arreglar tarde o temprano. Pau ya cumplió con su parte, y si sigues alargando las cosas, ella no va a poder estar tranquila.
Olivia giró la muñeca lentamente. La gasa en sus dedos brillaba bajo la luz del sol.
Era increíble cómo ese sujeto podía cambiar de actitud tan rápido; un minuto parecía comprensivo y al siguiente, totalmente desalmado.
—¿Tenemos un trato o no? —insistió él, obligándola a responder.
Olivia suspiró.
—No comas ansias. Es cuestión de trés o cuatro días, a lo mucho.
De todas formas, antes de irse del país, iba a dejar ese asunto resuelto.
—¿Cómo que tres o cuatro días? ¿De qué hablas? — Adrián arrugó la frente, molesto—. ¿Todavía vas a tardar tanto? Eso no fue lo que acordamos, ¿o sí?
Sonrió. Él había malinterpretado sus palabras.

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