Capítulo 183 Acto seguido, abuela y nieta comenzaron a empacar sus cosas.
Era lo mejor; con el chofer montando guardia, los padres de Olivia no se atreverían a aparecer, y aunque lo hicieran, no podrían entrar. Cuando terminaran de arreglar todo, estarían listas para irse.
Gracias a Olivia, tardaron apenas media hora en recoger todo. Se limitaron a guardar únicamente lo imprescindible: documentos de identidad, tarjetas bancarias, las escrituras más importantes y algunas joyas de valor.
Decidieron dejar todo lo demás.
La abuela logró meter todas sus pertenencias en un sencillo bolso de lona.
Antes de salir de la casa, la anciana dio un último vistazo lleno de nostalgia, incapaz de ocultar la pena que le daba irse. Al final, sacó las fotografías de los portarretratos que estaban sobre la mesa y las guardó dentro de un cuaderno de pasta dura para llevárselas.
Olivia alcanzó a ver una fotografía donde aparecían ella, Adrián y su abuela.
—Abuelita, dame esa a mí. —Olivia le quitó la fotografía de las manos.
Al tratarse de un retrato junto a Adrián, sentía la necesidad de encargarse de él personalmente, y la abuela dejó que lo hiciera.
Olivia ya no tenía intenciones de ocultar la verdad; después de todo, en cuestión de días su abuela terminaría enterándose de todo. Tomó unas tijeras, recortó la figura de Adrián para que en la imagen solo quedaran ella y su abuela, y luego guardó la fotografía en su bolso.
Mercedes observó la escena en silencio y, aunque suspiró, prefirió no decir nada.
—Abuelita, ya vamos. —Olivia le dedicó una ligera sonrisa.
—Vamos. —La abuela tomó la mano de Olivia y ambas caminaron hacia la salida.
Al verlas acercarse, el chofer se puso de pie otra vez.
—¿No te había dicho que te fueras? —preguntó Olivia —. Vete a tu casa, mi abuela y yo vamos a salir a comer.


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