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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 196

Capítulo 196 Adrián mantuvo abrazada a Olivia hasta que la hizo subir al auto.

Luego, él mismo ocupó el asiento del conductor y su cara se ensombreció.

—i¿No crees que te pasaste de atrevida?! —le reprochó, lanzándole toda la culpa encima.

Olivia se quedó confundida. Lo miró sin entender qué había hecho esta vez para hacerlo enojar tanto.

Adrián pareció darse cuenta de que había exagerado.

Tomó aire, se calmó un poco y preguntó:

—¿Cómo te enteraste de lo que estaba haciendo Mateo?

Por supuesto, Olivia no pensaba delatar al novio de Vianney.

—¿No conozco la clase de persona que es mi hermano? —respondió ella—. Aunque no lo sabía todo; solo era una suposición, vine a tenderle una trampa.

Adrián rio con sarcasmo mientras golpeteaba el volante con los dedos. Era su forma de demostrar lo furioso que estaba.

—Sé que estás muy molesto, Mateo le causó pérdidas a tu empresa... —comenzó a decir Olivia.

—¡Cállate! —la interrumpió él, todavía furioso.

—Puedes exigir la compensación que quieras — completó Olivia de todos modos—. Que lo metan a la cárcel.

—Estoy muy enojado en este momento, no me hables de eso —advirtió él, intentando calmarse a toda costa.

—Bueno... —murmuró ella. Hablando de manera racional, había que separar las cosas. No le sorprendía que estuviera furioso; él mismo había impulsado la empresa de su hermano y, a cambio, Mateo le había mordido la mano al usar prestanombres para robarle a su corporativo.

Cualquiera en su lugar estaría igual de molesto, pero enojarse no solucionaba nada—. Por más que te enojes, hay que resolverlo. Lo que tú decidas, se hará.

Sobre todo, porque le quedaban pocos días en ese lugar, mientras más pronto se arreglara el asunto, mejor.

—¿Crees que estoy así de furioso por eso? —preguntó él, volteando a verla con una mirada penetrante.

¿Por qué otra cosa podría ser?

—Entonces, parece que perdí mi tiempo estos últimos cinco años. —Adrián rio con amargura y burla al notar la confusión en sus ojos.

Olivia no entendió a qué venía ese comentario.

—Si tienes algo que decir, dilo bien. Habla claro y deja de usar ese tonito sarcástico —le reclamó ella.

—Tú... —Adrián se molestó aún más. La miró con severidad y empezó a regañarla sin rodeos—: ¡¿?No conoces a tu propia familia?! ¡¿Cómo se te ocurre venir sola?! ¡Si no hubiera llegado a tiempo aquel día a la casa de tu abuelita, te habrían roto el brazo!

Olivia arrugó la frente mientras lo observaba. ¿Estaba así de enojado por eso?

—¡Descubres un problema y, en lugar de consultarlo conmigo, vienes a buscar a Mateo por tu cuenta! ¡¿En qué demonios estabas pensando?! ¡Te pasaste de imprudente! —exclamó él. Mientras más le reclamaba, más se alteraba y más alzaba la voz.

Los gritos le dejaron a Olivia un zumbido en los oídos.

—¿Es para tanto? ¿Por qué te pones así? Por supuesto que vine porque tenía todo bajo control —se defendió.

—¡¿Bajo control?! —respondió él—. ¡¿Eres más alta o corres más rápido que Mateo?! ¡¿O golpeas más fuerte que él?! Si hubiera intentado darte una paliza o silenciarte para siempre, ¡¿crees que habrías podido escapar?!

En ese momento, Adrián le pareció a Olivia un tigre al que le habían pisado la cola; además de estar furioso, irradiaba una actitud agresiva.

Jamás lo había visto en ese estado...

—Te digo que lo tenía bajo control, contraté seguridad. —Olivia señaló hacia afuera del auto.

—Son personas honestas, me cobraron muy barato, así que pensaba darles un dinero extra.

—Ya veo. —Adrián abrió su puerta, se bajó del auto y caminó hacia los hombres.

Olivia lo observó a través del cristal. Vio cómo Adrián les hacía una transferencia desde su celular para pagarles; luego, para su sorpresa, se quedó hablando con ellos un rato hasta que se despidieron con un apretón de manos.

—¿De qué hablaron? —le preguntó Olivia en cuanto él regresó al auto.

—De nada importante. —Adrián se preparó para arrancar—. Vamos a casa, ellos se encargarán de arreglar todo.

—¿Desde cuándo sabías que Mateo estaba en malos pasos? —preguntó ella. "Qué casualidad que haya llegado en el momento exacto", pensó Olivia.

Adrián guardó silencio.

Olivia intuyó algo.

—No me digas que ya lo sabías desde hace tiempo, ¿ es eso?

—Así es —respondió él sin ganas mientras ponía el auto en marcha.

—¿Y por qué no me dijiste nada? —le reclamó.

Se trataba de su propia familia; lo más lógico habría sido que se lo contara, a pesar de que fuera otro bochornoso incidente familiar que le daba ganas de que se la tragara la tierra de la vergüenza frente a él.

Sin embargo, Adrián apenas la miró de reojo.

—Lo tenía bajo control. Además... —Hizo una pausa.

—¿Además, qué? —insistió Olivia, esperando a que terminara la frase.

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