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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 201

Capitulo 201 Capítulo 201 Olivia colgó el celular. Que se fuera a quedar a casa de Paulina, ella no tenía problema con eso.

Dejó el celular a un lado y volvió a dormirse. Lo que no esperaba era que, apenas media hora después, se escuchara el sonido de la puerta abriéndose.

¿Adrián regresó? Tras dudarlo un momento, decidió levantarse a ver qué pasaba; sobre todo porque él estaba haciendo un escándalo en la entrada, chocando con todo. Le preocupaba que, en ese estado de ebriedad, hubiera algún problema con el documento de renuncia de su padre.

Al llegar a la sala, lo encontró de pie en el recibidor con la mirada perdida.

—Olivia, ven acá. —Parecía que todavía la reconocía.

—Vaya, ¿entonces no me confundiste? —preguntó ella sin rodeos al acercarse.

—¿Cómo voy a confundir a mi esposa? —respondió él con un tono que casi parecía un reclamo. Luego, la tomó por los hombros.

—Tú... —Olivia se sintió rodeada por un fuerte olor a alcohol e intentó apartarlo, pero él la sujetó con más fuerza.

—¡No me empujes! Si lo haces y me caigo, te quedas sin marido. —Parecía estar inusualmente entusiasmado por la borrachera.

"Realmente no se puede razonar con un borracho".

Por suerte, al pasar del recibidor a la sala, él se dejó caer en el sofá. Luego, sacó un sobre de su maletín y se lo extendió.

—Ten, tómalo.

Olivia lo tomó y lo abrió para revisarlo; efectivamente, todo estaba en orden.

—¿Aún lo revisas? ¿No confías en mí? —Él se recargó en el sofá con una risa burlona—. ¿No soy yo quien siempre cumple con lo que me pides?

—Mírate, eres tan aburrida. —En lugar de soltarla, la apretó más contra él—. Eras igual en la preparatoria, toda ingenua.

Olivia sintió una punzada, como si unas garras la hubieran lastimado. Así que todo ese amor que sintió por él en la preparatoria, toda esa devoción, para él no había sido más que algo aburrido. Dicen que los borrachos siempre dicen la verdad, y lo que Adrián expresaba en ese momento era lo que realmente pensaba.

—¿Y quién es interesante, entonces? —preguntó ella con una risa sarcástica.

—Pau —respondió él sin dudarlo—. Ella sí que es increíble. Se esforzó muchísimo organizando una donación benéfica y, al final, me dejó todo el crédito a mí. Se quedó tras bambalinas encargándose de todo y, ¿sabes?, cuando me guiñó el ojo entre la multitud...

fue tan linda. Realmente encantadora.

"Linda y encantadora..." Al parecer el gran señor Vargas estaba tan enamorado que hasta usaba palabras tiernas. Sin hacer ruido, Olivia alcanzó la tableta que había dejado en el sofá antes de dormir y comenzó a grabar la conversación.

—Esa mujer... —continuó él con los ojos entrecerrados y una sonrisa—. Fue a un asilo y se puso a lavarles los pies a los ancianos. Me quedé impresionado, pero ella solo dijo que no era para tanto, que cuando era voluntaria en el hospital también lo hacía.

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