Capítulo 209 Olivia se había bañado y cambiado con la ropa nueva que Julián le había comprado. En cuanto terminó de arreglarse, él volvió a tocar el timbre.
—Soy yo, traje algo de comer —avisó desde el pasillo.
Olivia abrió la puerta y lo vio de pie con dos bolsas grandes en las manos. Llevaba comida de un restaurante y fruta.
—Ven, te has de estar muriendo de hambre, come un poco —ofreció Julián mientras entraba sonriendo para dejar las cosas sobre la mesa—. No sabía qué te gustaba, así que compré de todo un poco.
Olivia echó un vistazo. Eso no era "de todo un poco"; ese pescado empapelado era su platillo favorito.
Le gustaba el pescado preparado así, pero Adrián prefería la comida muy picante.
Después del altercado de esa mañana, tanto ella como Julián estaban hambrientos. Entre los dos dejaron limpios los platos: se terminaron el pescado, la sopa, un guisado de carne y la guarnición de verduras.
—Cisne, no parecemos bailarines. —Julián se rio.
—Hace muchos años que dejé el baile, —Olivia negó, sonriendo.
Sin embargo, rara vez se permitía excesos con la comida. Seguramente era un hábito arraigado de tantos años que le resultaba difícil cambiar.
—La pasión se lleva en el corazón, no importa la forma. —Julián se tocó el pecho y la miró con intensidad.
Olivia asintió.
—Descansa un rato, Cisne. Estaré en la habitación de al lado por si me necesitas —ofreció él.
Julián recogió todo con rapidez para darle tiempo y espacio para pensar.
—Ah, por cierto, llamé a la policía —añadió—.
Seguramente ya se encargaron de arreglar el resto del problema.
Lo ocurrido ese día sin duda era un golpe duro para ella. Ese infeliz de Adrián nunca tenía consideración con nadie, y su decisión de hoy había sido profundamente hiriente. No obstante, en cuanto él resolviera su propio desastre, seguramente regresaría a buscarla; por lo tanto, ella necesitaba tiempo para pensar muy bien cómo iba a lidiar con eso.
Por supuesto, los policías aceptaron. Solo habían ido a recabar información, así que, una vez que tomaron nota de todo lo que Olivia dijo, se despidieron.
A pesar de eso, la tranquilidad de Olivia se esfumó, porque Adrián no tardó en aparecer.
Para ese momento, Julián ya estaba a punto de irse al aeropuerto. Había pasado a la habitación de Olivia para despedirse y dejarle un poco de dinero en efectivo; de lo contrario, como ella no traía nada consigo, se le iba a complicar mucho moverse por la ciudad.
Cuando Adrián llegó, fue Julián quien le abrió la puerta.
Lo primero que Adrián vio al entrar fue a Olivia sentada en el borde de la cama, vestida en pijama, У un fajo de billetes sobre el buró.
—¿Qué haces aquí? —Adrián lo miró con abierta hostilidad.
—¿Y en dónde se supone que debería estar? — preguntó Julián en tono de burla—. ¿Al lado de otra mujer diciéndole que la elijo a ella?
Adrián cambió de semblante y volteó a ver a Olivia. Le devolvió la mirada con apatía, sin mostrar el menor interés.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...