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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 230

Capítulo 230 —Así me quedo más tranquila. Es que siempre me pones a mí antes que a ella, y me preocupa que le duela. —Paulina lo estudió con una mirada calculadora.

Adrián guardó silencio un momento.

—Ella lo entiende. Los que siempre hemos estado juntos pasamos juntos los días más difíciles, codo a codo, y gracias a eso hoy disfruta de la vida tranquila que tiene. Lo va a entender, y siempre va a estar ahí.

La interrupción de Adrián le había quitado a Olivia las ganas de seguir en cama.

Se levantó. Mercedes ya había desayunado, con pan que habían comprado durante el paseo de la noche anterior, y en casa había varias cajas de leche almacenadas. La abuelita también se había frito un huevo, y al ver que Olivia se levantaba, fue a freírle uno con una sonrisa.

—Abuelita, yo lo hago.

Mercedes la ahuyentó con la mano.

—A mi edad, hay que moverse; es como hacer ejercicio.

Olivia negó, sonriendo. Para cuidarla, su abuelita era capaz de inventar cualquier excusa.

Pero el almuerzo de ese día lo prepararon juntas.

Después de comer y limpiar la cocina, Olivia tendría que irse al aeropuerto.

Mercedes se quedaría sola en la capital. Olivia tenía miles de cosas que quería decirle.

Desde los quehaceres del hogar hasta los detalles para salir a la calle, le repasó todo una y otra vez, hasta que Mercedes se echó a reír.

—jAy, tú! ¡Ya pareces una viejita! ¿Tan incapaz me crees? ¡Todavía no estoy senil!

Olivia se rio y la abrazó con fuerza.

—Abuelita, cuídate. —Era lo mismo de siempre, lo que le había repetido mil veces.

—¡No me pasa nada! —Mercedes le palmeó la espalda y, sin que Olivia lo notara, le deslizó una tarjeta bancaria dentro del bolso.

Olivia no se dio cuenta. Siguió empacando en la maleta la ropa interior que había comprado la noche anterior, ya lavada y seca, y revisó todo una vez más para asegurarse de que no faltara nada. Para entonces, Julián ya había llegado a buscarla.

—¡No te preocupes, Oli, anda ya! ¡Tu abuelita se las puede arreglar sola! —Mercedes la apuró.

—Sí, abuelita, esta noche...

—Esta noche ya sé lo que voy a comer, en un momento me pongo a hacerlo. Todo está más que organizado. —Mercedes la interrumpió y la fue empujando hacia la puerta.

Olivia sintió nostalgia y ternura.

—Abuelita, ya cambiaste el número de tu celular, y solo nosotras lo sabemos. Si te llama alguien más, no contestes. En cuanto aborde, voy a desactivar el roaming, y cuando aterrice te mando el número nuevo desde allá.

—Sí, ya lo sé. Anda, cuídate mucho.

Olivia la abrazó una vez más y por fin salió.

El conductor de la familia de Julián los llevó en auto.

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