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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 247

Capítulo 247 Tres minutos de video, una vieja canción llamada " Amigo" que resumía en notas toda su juventud.

En la segunda mitad, Paulina llevó la voz cantante y Beto y Nico se unieron al coro: "Amigo, toda la vida juntos, esos días ya no volverán, una palabra, toda la vida, un amor eterno, un brindis más..." Al final de la canción, Beto y Nico apenas podían con la emoción.

—¡Adri! ¡Feliz cumpleaños! ¡Que viva nuestra amistad!

—gritó Paulina mientras empujaba un pastel hacia la mesa.

El pastel llevaba la inscripción: "¡Feliz cumpleaños a nuestro adorado Adri! ¡Tus amigos hasta la muerte!" Adrián sintió que los ojos le ardían.

—Gracias, gracias a todos... —murmuró.

—jA nosotros no! ¡Agradécele a Pau, todo fue idea de ella! El pastel también lo hizo ella —dijo Beto, empujando a Paulina frente a Adrián—. Ahora queda claro quién sí se preocupa por ti y quién no.

—Adri, espero que cuando ya estemos llenos de canas, sigamos siendo tan unidos como siempre — dijo Paulina. Ese día llevaba un atuendo muy escolar, idéntico al de una de las fotos de hacía un rato.

Adrián asintió con convicción.

—¡Claro que sí! No va a cambiar nada. Gracias, Pau — dijo.

—¡Vamos, vamos, siéntense todos! ¡No se queden parados, vinimos a comer! Llevo todo el día con hambre, esperando este festín —dijo Paulina con una carcajada—. Adri, no me vas a regañar si como demasiado, ¿o sí?

—Claro que no —dijo Adrián—. Es mi cumpleaños; deseen que me siga yendo bien. No creo que haya llegado al punto de no poder invitarlos a cenar, ¿o sí?

Todos rieron.

Adrián volvió a mirar el celular: las seis y media, sin ningún mensaje.

—Adri, ¿qué te pasa? Pareces distraído —le dijo Nico.

—Ah, no, voy a hacer una llamada —respondió Adrián, dirigiéndose al baño.

Llamó a Mercedes. En años anteriores, ella había sido siempre la primera en recordar su cumpleaños: lo Ilamaba el día antes para preguntarle si tenía tiempo de ir a cenar con Olivia.

Olivia y Mercedes trataban su cumpleaños como uno de los días más importantes del año, casi a la par de las fiestas más grandes.

Pero el celular de Mercedes estaba apagado.

—¡Para Pau, no para nosotros! ¡Nosotros somos machos; no andamos buscando a otros hombres! — dijeron a coro.

Paulina le llenó la copa a Adrián.

—Adri, por ti —dijo.

Adrián alzó su copa, chocó con la de ella y volvió a vaciarla de un trago.

Esa noche, nadie salió sin haber bebido de más.

Adrián fue el que más se emborrachó; Beto y Nico tampoco andaban lejos. Solo Paulina permaneció sobria.

Lo ayudó a incorporarse.

—Adri, vamos; ya nos vamos a casa —dijo.

Su mirada se deslizó hacia el cuello abierto de su camisa, donde asomaba la clavícula.

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