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Capítulo 267 El escándalo terminó por alertar al gerente del vestíbulo, que se acercó para averiguar qué estaba pasando.
Ambas partes relataron su versión de los hechos.
Adrián sacó su pasaporte y buscó en su celular la foto del acta de matrimonio con Olivia. Puso todo frente al gerente para demostrar que él y Olivia eran marido y mujer, y que la llave le pertenecía.
Su actitud fue firme y contundente.
—Disponer a su antojo de las pertenencias de un huésped está mal. Lo que hicieron es tremendamente irresponsable. Si esa llave hubiera caído en manos equivocadas, ¿no le estarían abriendo la puerta de su casa a cualquier ladrón?
La recepcionista se mantuvo en su postura.
—Ya le llamamos a la huésped por teléfono. Ella misma dijo que ya no la quería, que la tiráramos.
—¡Imposible! —Adrián se puso de pie—. Es la llave de la casa, ¿cómo no la iba a querer? ¡Además trae colgada una foto nuestra!
De ninguna manera Adrián iba a creer que Olivia hubiera dicho que no quería ni la llave de su propia casa.
¿Cómo iba a dejarle algo tan importante, con la foto de los dos, así a un desconocido en otro país para que lo desechara?
¡La culpa era del hotel y su irresponsabilidad!
La recepcionista, furiosa, respondió:
—Si no me cree, puedo llamarla otra vez para que usted escuche.
Adrián captó un dato crucial: la recepcionista tenía el nuevo número de teléfono de Olivia.
—Deme su número. Yo la llamo.
La recepcionista se negó sin dudarlo.
—¡Ni lo piense! No podemos divulgar información de nuestros huéspedes.
—¡Soy su esposo! —exclamó Adrián, furioso.
La recepcionista pareció caer en cuenta de algo y lo señaló, sin creerle.

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