Capítulo 269 La intensa discusión se detuvo por un instante.
Adrián se quedó inmóvil unos segundos antes de decir en voz baja:
—Olivia, puede que los Muñoz no te hayan tratado tan bien como yo.
A Olivia se le humedecieron los ojos y se rio.
Tenía razón. El apellido Muñoz nunca le había dado la menor seguridad; hasta para pelear con él, ese apellido la dejaba en desventaja.
—Pero, Adrián —dijo ella en voz baja—, ¿cómo podría alguien sentirse triste por algo que nunca tuvo?
Claro que tampoco había tenido de verdad a Adrián, pero al menos ella sí se había llenado de esperanza.
—Adrián. —No quería seguir desviando la conversación; volvió al tema entre los dos—. Ya te lo he dicho muchas veces: no estoy haciendo berrinche ni amenazándote. En serio quiero vivir de otra manera. Quiero ser feliz el resto de mi vida. Y espero que tú también lo seas.
En ese momento, la brisa nocturna de Venecia todavía arrastraba el calor del clima mediterráneo, mezclado con el olor del agua de los canales. El aire estaba tan húmedo que resultaba sofocante.
Adrián arrugó la frente con fuerza y la miró fijamente, como si no la reconociera; en sus ojos se adivinaba una emoción que luchaba por contener.
—Regresa y revisa bien las condiciones del divorcio. Y es en serio. Ya no me sigas. —Olivia terminó de hablar y caminó hacia Julián y Valentina.
Ellos dos, temerosos de que Olivia saliera perdiendo, corrieron a su encuentro y la rodearon uno de cada lado, alejándose en dirección contraria a Adrián.
Al día siguiente tendrían que volcarse en la función, así que Julián y los demás aprovecharon la tranquilidad de esa noche para seguir recorriendo las calles y callejones de Venecia.
Valentina quería comprar una máscara veneciana, así que los cuatro se pusieron a buscar y comparar en las tiendas.
Olivia eligió una de Reina de Corazones; Julián escogió una de Caballero Nocturno.
Cuando los cuatro ya habían elegido y posaban con las máscaras puestas para tomarse una selfi frente la tienda, Olivia notó que en la pantalla del celular de Valentina aparecían dos siluetas.
En la tienda de al lado, una de muñecas, las dos figuras entraron.
La sonrisa de Olivia quedó congelada en el celular de Valentina, mientras desde la puerta de la tienda vecina llegaba una voz femenina familiar:
Adrián siguió sin moverse, con la mirada fija en Olivia.
Paulina, a su lado, miró a Adrián y luego a los de enfrente. Sonrió:
—Ay, isi es Olivia! ¡No te había reconocido! Fue por tu forma de caminar, porque estás cojeando, por eso me di cuenta.
En cuanto dijo eso, Julián le dio una cachetada.
—jAhhh! —Paulina gritó y se refugió en los brazos de Adrián. En su mejilla se marcó la huella de su mano—.
¿Cómo te atrevesa pegarme? i¿Le pegas a una mujer?! ¡Descarado!
Adrián también la cubrió, y lanzó una mirada hostil contra Julián:
—¿Estás loco o qué?
—Señor Vargas —respondió Julián con una risa sarcástica—, si estoy loco o no, eso no importa. Lo que importa es que usted y Olivia todavía son marido y mujer, ¿no? ¿Qué se supone que significa esta escenita? ¿Piensa aliarse con esa basura para humillar a su propia esposa?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...